UNA
CARRERA A LA POBREZA
Y LA DISCORDIA
Por Pedro Corzo *
Miami
Florida
E.U.
Columnista
La Nueva Cuba
Noviembre 11, 2009
Uno de los factores
que desmiente por completo la muy divulgada fraternidad latinoamericana,
a la vez que demuestra el verdadero carácter de muchos de los
líderes del hemisferio, es la injustificada carrera armamentista
en la que están involucrados varios países del continente.
La compra de armas
por parte de gobiernos como los de Venezuela, Brasil, Chile, Bolivia
y Ecuador no tienen como objetivo la defensa de una posible agresión
extranjera, sino satisfacer de forma concreta las ambiciones de poder
de sus gobernantes y la vanidad de militares que disfrutan los entorchados
y paradas, donde puedan mostrar los juguetes mortales que tienen a su
disposición. El peligro está en que después que
estos equipos forman parte de los arsenales nacionales, la tentación
a usarlos es tan grande, que se inventan enemigos tanto dentro del país,
como en el exterior.
Otro gran comprador
latinoamericano de armas es Colombia, pero de todos es conocido que
ese país enfrenta una cruenta guerra contra narcoterroristas
que argumentan sus depredaciones con proclamados principios políticos,
o justificaciones de autodefensas ante las agresiones de otros grupos
violentos. En la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico,
Bogotá gastó en equipamiento militar cerca de 6,600 millones
de dólares, el más alto del hemisferio respecto al producto
interno bruto.
Recientemente firmó
con Washington, quien ha aportado al país desde el año
2000 unos 6.000 millones de dólares, un acuerdo para que Estados
Unidos pueda usar siete bases militares, decisión que ha irritado
en extremo a Hugo Chávez y sus asociados del Alba.
Los países
de América del Sur que gastan miles de millones de dólares
en grandes arsenales para defender fronteras, reservas minerales y petroleras,
de vecinos que califican de hermanos practicando una hipocresía
criminal que enturbia las relaciones entre los pueblos, aun después
de desaparecer los lideres que provocan las crisis.
Pero es Brasil quien
ocupa en la actualidad el lugar mas destacado en la adquisición
de recursos bélicos. Recientemente compró armamento con
la tecnología más avanzada para la construcción
de un sistema defensivo que integraran al menos 36 aviones Rafael, 51
helicópteros y 5 submarinos uno de ellos nuclear. Muchas de estas
armas se fabricaran en Brasil, gracias a la transferencia de tecnología
proveniente de países mas avanzado como Francia, una de las exigencias
de Brasilia, ya que la transferencia de tecnología le posibilita
la mejora y desarrollo de nuevas armas.
Para justificar
la compra de armas que según informaciones es de cerca de 20,000
millones dólares, Lula da Silva afirma que es para la protección
de las riqueza naturales, en particular el petróleo, ya que según
dice hay que tener presente que el petróleo ha sido la
causa de muchas guerras, y que su país se prepara para
la guerra no para generar conflictos, sino para evitarlos. Nosotros
no queremos guerra ni conflictos", insistió.
En el 2008 Brasil
gastó en armas más de 15.500 millones de dólares,
un porcentaje que lo iguala a Venezuela en relación al Producto
Interno Bruto.
Por su parte el
gobierno venezolano que preside Hugo Chávez no cesa su retórica
de guerra. En el 2008 gastó unos 2000 millones de dólares
en armas, lo que ha incrementado considerablemente el presupuesto militar
desde que el fracasado golpista llegó al poder. Este año
se calcula que Caracas va adquirir más de 4000 millones de dólares
en diferentes equipos militares.
El presidente Chávez,
consciente de la influencia que ejerce por las grandes riquezas petroleras
de su país ha promovido con frecuencia una alianza militar con
otras naciones del hemisferio. En el año 2000 propuso crear una
Organización del Tratado del Atlántico Sur, con la posible
inclusión de países africanos, citando que su país
siempre ha defendido una integración plena de los países
sudamericanos, en la cual no se puede dejar al margen la integración
militar. En esa reunión dijo que la cooperación militar
venezolano-brasileña podría servir como un núcleo
para la nueva organización, ya que ambos países han cooperado
en el aspecto militar en maniobras conjuntas en el Atlántico
y el Amazonas.
Es incomprensible
que Bolivia, que no tiene supuestamente ambiciones expansionistas y
no le asisten hipótesis de conflictos posibles con sus vecinos
se endeude con Rusia y China para adquirir equipos bélicos, que
aparte del gasto directo, demandan un entrenamiento sofisticado y complejos
centros de mantenimientos que exigen una alta preparación tecnológica
de los operarios. La decisión de Bolivia de adquirir armas en
China y Rusia ha generado grandes preocupaciones en Paraguay, país
con el que sostuvo una guerra que ocasiónó más
de 100,000 muertos en 1935.
El canciller boliviano
David Choquehuanca, dijo que en ningún momento el fortalecimiento
de las Fuerzas Armadas de su país está orientado a agredir
a sus vecinos, que las armas eran para combatir el terrorismo y la pobreza.
Los gobiernos democráticos
de Chile tampoco son remisos en gastar fortunas en armas, unos 4,800
millones de dólares este año. Un negocio con Francia incluye
el reemplazo de sus lanchas de desembarco. ¿Dónde las
van a usar?. En el 2006 compró 118 tanques Leopard alemanes y
aviones F-16 usados, y otros tantos aviones con tecnología avanzada
en años anteriores.
El gobierno de Rafael
Correa en Ecuador invertirá desde ahora hasta 2011, unos 580
millones de dólares en la adquisición de armamento, aviones
de combate y transporte de tropas para proteger su frontera con Colombia.
En el 2008 pagó en efectivo 280 millones de dólares por
24 aviones brasileños Supertucanos. Compró helicópteros
en Rusia y recibió de regalo de Chávez seis aviones franceses
tipo Mirage.
El Instituto Internacional
de Estudios Estratégicos con sede en Suecia afirma que presupuesto
militar en América Latina se duplicó del 2003 al 2008,
pasando de 24,700 millones a 47,200 el año pasado, pero el presidente
del Perú, Alan García en un llamado a la Organización
de Estados Americanos califico de absurdo la carrera por mas armas y
dijo que si esto continua ocurriendo no tienen sentido ni la OEA, ni
el bloque Mercosur ni la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Según el
mandatario peruano, en los últimos cinco años, sólo
en Sudamérica se han gastado unos 153.000 millones de dólares
en mantener las Fuerzas Armadas y unos 23.000 millones de dólares
en adquirir armas nuevas, mientras decenas de millones de niños
desnutridos, e igual número de niños sin escuela perjudican
el desarrollo del continente.
Por su parte el
presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, denunció
ante la Asamblea General de Naciones Unidas que los países de
Latinoamérica gastan 60.000 millones de dólares anuales
en armas para "combatir enemigos imaginarios", consumiendo
preciados recursos que podrían destinarse a paliar las condiciones
de pobreza en que viven todavía millones de sus habitantes.
Todo parece indicar
que algunos gobernantes de América Latina tienen tanta necesidad
ser hostiles que se ven a si mismos, y a sus fraternos del continente,
como el enemigo deseado. Pero la realidad es que la carrera por las
armas les conduce a la destrucción, con el agravante de que todos
corremos el riesgo de tener el mismo final.
*
Ex prisionero político. Periodista e investigador. Conduce un programa
de televisión sobre temas internacionales. Residió en Venezuela 12 años
y posteriormente viajó a Estados Unidos donde vive actualmente. Presidente
y fundador del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo.
Ha publicado cinco libros sobre la historia reciente de Cuba; entre ellos
Perfiles del Poder, Guevara Misionero de la Violencia y Cuba: Cronologia
de la lucha contra el Totalitarismo. Ha producido varios documentales
como "Guevara Anatomia de un Mito", "Boitel: Muriendo a Plazo" y "Yo,
los he visto Partir".
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