UNA PROPUESTA
MÁS ALLÁ DE ESTOS JUANES










Por Abel German *
Columnista
España
La Nueva Cuba
Septiembre 24, 2009


 

 

Si alguien llega a leer esto, ya el concierto del 20 de septiembre en la Plaza de la Revolución de La Habana ``Paz sin fronteras'', encabezado por el músico colombiano Juanes, será (como suele decirse) historia y otra noticia habrá ocupado su puesto. Y seguramente pensará: ¿Éste todavía con eso? Pero me arriesgo. Porque si continúa leyendo verá que en realidad voy de otra cosa. De eso, pero de otra cosa.
A sólo unas horas del susodicho megaconcierto veo unas fotos del montaje del escenario y me pregunto qué se estará levantando realmente, ¿el escenario para un simple concierto? ¿Otra payasada política del régimen? ¿Un patíbulo simbólico? Y, a la vez, me parece escuchar al cantautor Amaury Pérez, director artístico del concierto, declarando a la emisora local ``Radio Rebelde'' en una entrevista que reproduce el sitio oficial Cubadebate, que será exitoso. ``Será un éxito (dijo), hemos trabajado mucho y no nos podemos permitir que sea de otra manera, además la paz se merece, no uno, sino un concierto todos los días''.
Algo para meditar. Porque es obvio que la realidad de Cuba, ni del mundo, es ese concierto. Ni las pretensiones de ese concierto. Ni siquiera las paradojas que ese concierto pone sobre la mesa.
El mismo Amaury, en una entrevista telefónica el pasado martes concedida al presentador de televisión Oscar Haza, con esa dualidad discursiva propia del régimen (uno para consumo interno, otro para el exterior) abogó porque se permitiese actuar en la isla a los artistas exiliados. Específicamente se le preguntó por Olga Guillot y Mike Porcel -- músicos cubanos exiliados muy críticos con el régimen --. ''Por supuesto que sí (dijo). Esa ha sido mi posición todo este tiempo. En ese exilio hay muchos que son viejos y queridos amigos míos. ¿Por qué no? Todos somos cubanos''.
"Todos somos cubanos", suena raro oírlo desde allí, ¿verdad? Aunque recuérdese que hablaba por teléfono con el señor Oscar Haza; cuando lo hizo con Radio Rebelde, ni le preguntaron algo así ni, de habérsele preguntado, habría respondido lo mismo. Es la dualidad que he dicho. Y, de paso, criticó y calificó de ''un grave error'' que se detuviese en La Habana a un hombre, al parecer borracho, por haberse quejado en YouTube del hambre general que se padece en la isla. Para que no digan.
Pero antes había confesado, Amaury, no el pobre borracho, que (más paradojas) todas las noches rezaba por la salud de Fidel Castro.
Sin dejar de mirar esas fotos donde se levanta el gran andamiaje del escenario, pienso también en el nombre del concierto (Paz sin fronteras) y me pregunto: ¿Realmente el régimen, que mueve la lengua de Amaury y los brazos de los trabajadores que colocan los andamios, cree en ese lema? ¿Tiene autoridad moral para lanzar al mundo un mensaje semejante? Porque aunque el concierto en sí me importa poco, y creo más bien que fue un error intentar bloquearlo, soy de los que piensa que en Cuba no hay mensajes independientes; todos (como todo) pertenecen al gobierno, aunque cambien las vías y los voceros.
Para que se entienda: Mientras esto sucede en La Habana, en Caracas su principal aliado, el histriónico Hugo Chávez, hace este anuncio: ``El gobierno ruso aprobó un financiamiento de $2,200 millones para el gasto en armamento (de Venezuela, se entiende). Gracias al apoyo del presidente ruso [Dimitri Medvedev] y el primer ministro [Vladimir Putin] se hizo viable la compra de armamento, para incrementar nuestra capacidad de defensa''. Entre el 2005 y el 2007 ya había suscrito acuerdos también con Rusia, considerado un ``aliado estratégico'', por $4,400 millones para compras de otras armas, entre ellas 24 aviones caza Sukhoi-30, 50 helicópteros de combate y 100,000 fusiles de asalto Kalashnikov. El argumento para esta carrera armamentista que amenaza con extenderse por otros países de gobiernos igualmente populistas de la región, es el de siempre (la defensa) y ya se sabe de dónde procede. A lo que Chávez añade otro aún más controvertido: lo que EE UU gasta en armas y en guerras. ¿Es que pretende imitarlo?
Los discípulos Chávez, Evo, Correa, etc., sólo cambian el medio para llegar al poder y avanzar en el desmontaje de la democracia (la violencia por la propia democracia, sin descartar del todo al primero como parece indicar el tratamiento especial que el chavismo, con el soporte de las FARC, da a Colombia), pero el fin (consolidar y extender las dictaduras de izquierda) no varía. Con esa bandera en su momento Fidel Castro inundó de armas soviéticas las selvas americanas y africanas; con esa bandera ya Hugo Chávez parece haber puesto armas rusas en manos de las FARC; es decir, de terroristas. Aunque él lo niega, aduciendo que estos las han robado.
Y me pregunto: los 14 grupos y cantautores de diferentes países que han tenido la ocurrencia de este concierto, ¿también dirigen su mensaje a Chávez y sus correligionarios? ¿Incluso al propio régimen cubano que les cede, con tan extraña gentileza, la Plaza de la Revolución? ¿Es decir, a todos los que, no sólo se oponen a lo que sucede en Iraq, Afganistán y la Franja de Gaza, sino que, aparte de promover la confrontación y prepararse para una guerra que nadie les ha declarado, apoyan a regímenes tan peligrosos como Irán y Corea del Norte? Expresado de otra manera: ¿Se refieren a la Paz con mayúsculas, o sólo a la pequeña paz que les conviene a algunos para que nadie les interfiera en la consecución de sus ambiciones?
Pero hay algo más. Mientras se levantan esos andamiajes y se hace todo lo posible por enviar un mensaje de "paz" con un concierto que, por excluyente, difícilmente podría servir para ese fin, en la misma ciudad (La Habana) Alida Viso pide nuevas iniciativas internacionales en favor de su esposo Ricardo González Alfonso que, por presidir la Sociedad de Periodistas Manuel Márquez Sterling, fundar la revista De Cuba y ser el corresponsal de Reporteros sin Fronteras (RSF) en la Isla, cumple veinte años de prisión. Álida lanza este pedido para que las organizaciones internacionales de derechos humanos y de defensa de la libertad de expresión se esfuercen más para lograr su excarcelación por motivos de salud. Sí, porque mientras se prepara esa fiesta musical por la "paz" en la así llamada Plaza de la Revolución, Ricardo se encuentra a pocos kilómetros, en la prisión Combinado del Este, en una celda de 1.80 metros de ancho por 3 de largo, baño incluido, con una humedad extrema, entre tres paredes sin ventanas y una con la puerta de barrotes, sin circulación de aire y un techo que, por las filtraciones, requiere de un nylon para no mojarse, teniendo, como tiene, entre otros padecimientos, una gripe permanente y baja audición de un oído que además le supura, aparte de que ha sido intervenido quirúrgicamente cuatro veces. Y él, Ricardo, es tan sólo uno de los cientos de presos políticos que el régimen mantiene, "pacíficamente", en sus cárceles, cumpliendo condenas desproporcionadas después de juicios sumarísimos que, por su corte típicamente estalinista, han carecido de toda garantía procesal.
Ese es el marco que encierra tal concierto, antes, durante y después de su celebración. Un marco de paz. Nada amenaza violentamente a Venezuela por más que Chávez diga que sí. Tampoco a Cuba, por más que el régimen enarbole su fantasma como una sombra que a nadie preocupa. Nada amenaza. Cuba, eso sí, se amenaza a sí misma, pero en paz; con una paz que brota de las cárceles, de los ahogados en el Estrecho, de las tumbas de los fusilados; una paz impuesta por la represión.
Pero no seré yo quien intente entorpecer iniciativas como esa ni abogue por la intolerancia, ni siquiera contra los intolerantes que, sin sonrojarse, se quejan fácilmente de la intolerancia ajena. Ya lo oímos en voz de Abel Prieto estos días. Únicamente, ante el hecho consumado, haría una propuesta: ¿Por qué no organizan otro concierto allí mismo, en esa plaza? A fines de año sería una buena fecha. Sólo que en vez de abogar por la paz, ese término tan discutible por su ambigüedad, convendría que lo hicieran por la Libertad, la Justicia, el Estado de derecho, la Democracia, o los Derechos Humanos… sin fronteras.
La respuesta está en el viento, que diría Bob Dylan.

 




* Abel German (Morón, 1951). Escritor y periodista cubano. Ha publicado "El día siguiente de mi infancia" (Editorial Letras Cubanas); "Cubo de Rucbick" (Editorial Unión) y "Curiosidades" (Ediciones Extramuros). También ha publicado poemas en revistas culturales cubanas, mexicanas y colombianas, así como en antologías de México y Cuba. Trabajó en la Agencia de prensa independiente "Cuba Press" desde su fundación como editor y articulista, colaborando, entre otros, con Radio Martí, Cuba Free Press, Cubanet y Revista HC de la Fundación Hispano Cubana. Actualmente se encuentra exiliado en España.

     Fuente Proyecto Sukhoi T-60s -

 


Copyright © 1998-2009 - LA NUEVA CUBA
All Rights Reserved.