Una y otra vez, desde hace años, he venido advirtiendo el inconmensurable peligro representado por Hugo Chávez, enemigo declarado de Estados Unidos quien -con la misma temeridad y osadía que Fidel Castro en el pasado- intenta dominar hoy el mundo, guiando la mano de potencias que tengan técnica nuclear para poder atacar a Washington y sus aliados. Con miles de analistas, empleados en Washington por el Departamento de Estado y el Pentágono en la detección de gobiernos peligrosos, es lamentable que no se haya hecho algo por neutralizar el enorme peligro representado por Venezuela y sus compinches, todos enemigos declarados del coloso del Norte. Como si todos fuéramos
débiles mentales, Hugo Chávez está ahora haciendo
creer a la opinión pública mundial que sólo en
este momento han sido descubiertos importantes yacimientos de uranio
en el estado Bolívar, quizás para preparar el terreno
en caso de que sea descubierta toda la enorme operación. Es interesante que
el gobierno de Miraflores hable ahora de "recientes hallazgos",
en marcada contraposición a informes en mis Apuntes hechos hace
casi 4 años, ateniéndome a mis fuentes dentro de Venezuela
especialmente en Bolívar, quienes me advirtieron la carrera emprendida
por Chávez e Irán en procura de la extracción de
enormes yacimientos del mineral en dicho estado. Luego comenzaron las operaciones secretas de salidas de barcos desde Puerto Ordaz, cuya carga se desconocía, pero pobladores del sector advirtieron que los estibadores eran gente que hablaba el idioma árabe. En mi apunte del
25 de febrero del 2006 titulado CHÁVEZ, IRANÍES Y URANIO
advertí nuevamente que varias fuentes noticiosas provenientes
de Venezuela me habían informado sobre la posibilidad de que
se estuviera extrayendo y enviando uranio nacional a Irán, país
que posee yacimientos de ese mineral, pero no en cantidades suficientes. Agregaba en ese Apunte que para lograr transportar el uranio fuera de Venezuela, mis fuentes indicaban que el gobierno de Hugo Chávez habría construido una base clandestina en el Alto Orinoco, en el sector La Esmeralda, cerca de El Tepuy y el cerro Duida. La pista de aterrizaje, tenía 2.100 metros de largo y permitía operar aviones tipo C-130, G-222 o aparatos similares de la ex Unión Soviética. Añadía
que la base era operada en secreto por iraníes, cubanos y venezolanos
leales al régimen. El cerro Duida tiene
laderas bajas que han permitido en el pasado la construcción
en sus valles de pequeñas pistas de aterrizaje. Cama-Cama, que
era el centro de operaciones de Las Nuevas Tribus, todavía mantiene
una pequeña pista para avionetas. Es posible, dicen las fuentes,
que se estén empleando aviones españoles tipo C-295 que
tienen gran capacidad de carga y pueden aterrizar en pistas muy cortas,
incluso sin pavimentar. La revista "La Era Agrícola", en su número mensual de diciembre de 1993, informó sobre el compromiso de Venezuela en la primera sesión de la Comisión de Desarrollo Sostenible firmado en la ciudad de Nueva York, de velar por la protección de los recursos no renovables de una vasta región del sur del país. Entre los acuerdos estaba la prohibición de extracciones indiscriminadas de minerales en el estado Amazonas. Agregaba en mi Apunte
del 25 de febrero del 2006 que había un rumor consistente que
señalaba que el gobierno de Chávez estaba empeñado
en sacar gran cantidad de personal minero de la región, posiblemente
para que los trabajos de extracción de uranio no fueran conocidos
por la opinión pública. Comentaba también
en ese Apunte que, miembros de la diáspora iraní habían
confirmado la existencia de una planta de enriquecimiento de uranio
en Natanz. Irán estaba construyendo la planta usando gas centrífugo.
La instalación se encontraba a 40 kilómetros al sureste
de Kashan. Detallaba que Hugo
Chávez, íntimamente relacionado con el gobierno de La
Habana, había formado también una fuerte alianza con los
jerarcas iraníes Mohammad Khatami, Mahmoud Ahmadinejad y Alí
Jaddad Adel presidente este último del parlamento iraní. Decía que
es posible que con el tiempo se pudiera confirmar esta noticia, del
uranio enviado a Irán. El tiempo, desgraciadamente, me ha dado la razón.
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