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MANIFIESTO
DE JOSE FRANCISCO LEMUS *
(1823)
La
Página del Mambí
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Biblioteca Independiente
Eduardo Facciolo Alba
La Nueva Cuba
José Francisco Lemus
Natural de esta Isla de Cubanacan
y jefe de las primeras tropas republicanas de su Patria,
a todos los habitantes de ella
Salud, Independencia, Libertad
COMPATRIOTAS: El único impulso que mi alma no ha podido
resistir, ha sido el heroico de proclamar nuestra independencia
y libertad polìtica, alentado por vuestra decidida opinion,
por la meditacion de los males que nos afligen, y aun por la de
los que nos amenazan, como consecuencia forzosa à los abusos
de unas autoridades, que en trescientos años no han querido
ceder de la mas falsa y mostruosa política. La residencia
del Gobierno supremo en el otro hemisferio, distante mil y seiscientas
leguas (1), que si por una parte inspira una legislacion congetural
é interpretativa, nos priva por otra parte de facilitar
el desagravio y satisfaccion a la vindista pública: la
venalidad y, corrupcion notoria en toda clase de empleados, y
mas particularmente en los que ejercen la admnistracion de justicia,
que casi ha llegado à reputarse por virtud, y por cuya
causa se han multiplicado al infinito los vicios y crímenes,
con ruina de nuestra policía, debiendo ser ésta
el primer caràcter de una sociedad civil; puesto que aun
los estrangeros tienen el derecho de reclamarla: el desórden
frauduloso de la Hacienda pública, por el que se abandona
el pago à las viudas, marineros, soldados, invalidos y
otra infinidad de justos acreedores: el letargo en que las sirenas
aristocratas y sagradas tienen sumergida à la multitud,
para chuparle el jugo de sus labranzas y fatigas corporales: la
impotencia del Gobierno español para defender nuestras
costas, lo cual ha producido en ellas una formidable piratería
para cuyo esterminio han tenido que moverse dos Gobiernos: la
rivalidad de dos encarnizados partidos, que en una guerra intestina
devoran la infeliz España, en cuya calamidad mas bien puede
reclamar proteccion, que dispensarla: la localidad de nuestra
isla rodeada de los acontecimientos políticos de todo el
continente americano, que habiendo tomado por norte la mas ilustrada
razon, se encuentra hoy emancipado y constituído de una
manera sublime; y por último el riesgo inminente de una
revolucion espantosa de que se halla amagada nuestra isla, por
la divergencia de opiniones y facciones del anterior y del actual
sistema, que se fomentan cada dia mas por aquellos espíritus
en quienes no reina sino la estúpida ignorancia, la insaciable
codicia y la criminal ambicion; todas estas circuntancias lamentables
y gravísimas son, paisanos mios, las que me han forzado
à buscar su mas pronto remedio en union de los valientes
que me siguen, guiados solo de la heróica virtud y de un
franco y generoso entuciasmo por el bien y seguridad de la patria,
y animados con la decision de mas de las tres cuartas partes de
sus habitantes.
Cubanacanos, el orbe entero sabe que nuestra patria ha llegado
ya al estado en que es inevitable su transformacion política;
que ella es el unico medio de restablecer entre sus hijos la moral
de las costumbres; de mejorar la administracion pública
con hombres de capacidad y de virtud; de afianzar una renta pingue,
improdigable, bien repartida y distribuida sin los gravámenes
que sufren tiránicamente el jornalero, el labrador y el
navegante; de dirigir la educacion pública sobre ls bases
del desengaño y el convencimiento de los verdaderos principios
físicos y morales para nuestra dicha individual, sin romper
jamás la armonía cívica, desterrando para
siempre las antefaces de la hipocresía y no poniendo otro
freno a las pasiones criminales, que el de la pena legal, y el
ejemplo respetable de la magistratura; de equilibrar la proteccion
y recompensa para la comoda subsistencia individual, como el primer
fundamento de la sociedad y de la pura religion, no elevando a
las dignidades sino a los hombres capaces de llenar sus deberes,
siendo así como la ciencia recompensada vendrá a
ser un objeto de emulacion y de gloria entre nosotros: y sabe
y conoce, por último, el universo entero, que podemos asegurar
nuetra existencia política por medio de la union cordial
y de una alianza sólida con todas las nacientes repúblicas
que afortunadamente nos han precedido al fundamento del imperio
de la razon, de la libertad y de las luces en este dichoso medio
mundo. ¡ Oh, feliz momento ! Tu has llegado yá: ¿
y quien será tan delincuente y villano, que lejos de proteger
un designio tan noble y justificado, propenda a combatir con fuerza
armada nuestra gloriosa e imprescindible emancipacion ? Nadie:
carece nuestro suelo de pechos ¡tan egoistas! ¡tan
cobardes! ¡tan viles! Cualquiera que lo intentase, vería
, sin atinar a herirnos, caérsele de las manos el estoque
o el fusil; el cañon reusaría recibir la encendida
mecha y nuestros mismos enemigos fugarían espantados, corriendo
por un impulso irresistible á incorporarse en las filas
de sus amigos y bienhechores. ¡ Oh afortunado presentimiento
! ¿ Como podrás faltar cuando nos guia y protege
el espíritu de la Providencia, á quien no se oculta
la sinceridad de nuestros cordiales votos ?
Españoles, que estais unidos á nosotros por los
mas estrechos vínculos de la carne, del espíritu
de la sociedad y de la vida ¿con qué derecho, con
qué justicia y bajo qué principios equitativos,
pretenderéis sostener nuestra nuestra degradacion y esclavitud,
cuando vosotros mismos nos habeis enseñado a amar la libertad,
por disfrutar sus saludables leyes? ¡volved los ojos a esa
España, y reparad que vosotros tambien sereis participantes
de nuestra miseria y de las funestas consecuencias de la crisis
mortal que nos amenaza! y vosotros ¡oh! ínclitos
capitanes y soldados constitucionales, ¿tendréis
el ecsecrable valor de hacernos la guerra en favor de esa misma
tiranía que en vuestra patria pretendeis destruir? ¿empleareis
vuestras armas en sostener los abusos de tan corrompido gobierno?
¿no protejereis con ellas las libertades públicas
de que debeies gozar? ¿nos dareis el nombre de rebeldes
como se os dio á vosotros cuando alzasteis el glorioso
grito de la Constitucion? No: no son rebeldes los que proclaman
las leyes justas que conciernen a la seguridad políticas
de su patria; unios pues á nosotros y sereis felices, saliendo
del estado inhumano á que os tienen reducidos las feroces
ordenanzas de vuestro ejército; sereis soldados libres
cuando lo ecsija la enojosa necesidad de la guerra, y ciudadanos
pacíficos y laboriosos en el seno de la paz; trabajaréis
por vuestra propia utilidad y no gravitaréis ociosos sobre
el erario público, aumentando nuestras necesidades y maquinando
para poder subsistir, el momento de derramar la sangre de vuestros
semejantes, y el saco de la guerra, apetecido rabiosamente de
los ambrientos soldados de la tiranía.
Vosotros así lo conocéis, é impávidos
por la dulce libertad, no os dejaréis alucinar con varios
sofismas: el peligro común, debe ser rechazado con comunes
esfuerzos; los nuestros se patentizan en los abusos de la economia
y de la policía interior y en los inconvenientes esteriores
de nuestra prosperidad mercantil. En esta virtud, españoles,
debéis acudir con tiempo á evitar con nosotros los
peligros de nuestra común é infalible ruina; los
hijos de mi patria unidos a mí, estamos resueltos a ser
independientes y libres, ó ecsalar el espíritu.
Sabed, españoles, que estamos protejidos por todas las
naciones de América, y que aun las que en Europa temen
la libertad española, apetecen la nuestra y la contemplan,
dispuestas á reconocerla y protejerla: nuestro clima, nuestra
situación local, nuestra riqueza, todo nos es favorable:
¿que recurso puede quedar á los cobardes que intentan
contrariarnos para eternizar nuestra vileza, infamia y desdicha?
Habitantes de mi patria; ni el ejército que me sigue ni
a mí nos ha impelido algún género de ambicion
criminal, ni otro interés que nuestra salvacion y felicidad
comun; que anhelamos un gobierno representativo á cuyas
órdenes se pondran conmigo todos los soldados de esta república,
protestando desde ahora que nuestros sacrificios no demandad otra
recompensa que el regocijo interior de una conciencia noble y
virtuosa, ecsitado por los aplausos de vuestra consideracion.Así
lo juran conmigo ante el Dios de los ejercitos los valientes que
me ayudan en tan gloriosa empresa.
Cuartel general de Guadalupe
sobre los muros de la Habana
á _____de______de 1823
Jose Francisco Lemus
(1) legua:
medida itineraria equivalente a 5,572 metros y 7 centimetros.
En terminos maritimos 3 millas.
Nota: algunas palabras estan escritas con la ortografía
de aquella época.
* La primera conspiracion para la independencia de Cuba, y de gran
magnitud que se dio en Cuba, fue la "Conspiración de los Rayos y Soles
de Bolìvar. Se descubrió en Agosto de 1823 en la Ciudad de la Habana.
Segun las fuentes, se formo causa contra 602 individuos aunque por
fuentes de aquella època los conspiradores eran miles; cada conspirador
era un rayo de un sol que lo había iniciado y un sol de siete radios
que èl mismo había iniciado. Figura destacada de esta conspiración
y autor de este manifiesto lo fue el señor Josè Francisco Lemus
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