Manuel Márquez-Sterling lee todos mis libros y luego los elogia. ¡Y de qué manera! A uno de ellos lo comparó con una sonata de Mozart, él, para quien Mozart es "la sonrisa de Dios". Aún así, no debí leer el suyo, que de nada sirve amargarse la vida con lo irremediable. Ya era bastante el saber qué en el ejército que llamábamos "de Batista" sólo hubiera un oficial capaz de hacer combatir a la tropa bajo su mando. Que en la oposición sólo hubiera un político capaz de poner en práctica el sentido común... es demasiado. En Cuba 1952-59 está detallada la causa fundamental de nuestro desastre: una clase política irracional e incompetente que se dejó manipular por un charlatán de feria. ¿Se han puesto a pensar en la insignificancia de la guerrilla castrista en comparación con las FARC, que llevan cuarenta años sin poderse acercar siquiera al poder mientras que a Esteban apenas le tomó dos años alcanzarlo? ¿Uribe? Lleva sólo siete años en la presidencia. Con sus antecesores, algunos bastante ineptos, tampoco pudo la guerrilla comunista y narcotraficante.Casi nunca veo los programas que trasmiten a las 8 PM los canales 22 y 41. Me asomo y sigo de largo. Por eso no supe el nombre de un señor que se preguntaba cómo era posible que si Cuba era un Estado terrorista existiese aún la Ley de Ajuste Cubano. Yo también me lo pregunto. Entre los infiltrados de todo tipo, desde los que promueven el "intercambio cultural" a los entrenados para estafar al Medicare, bien pueden introducir terroristas.
"Hay que respetar a todas las religiones", dicen y repiten por ahí. Ese respeto generalizado no incluye a la religión católica. Del Papa al último cura y la última monja usted puede decir todas las burradas que se le ocurran, que serán burradas políticamente correctas. Pero a las otras religiones hay que respetarlas por aquello del multiculturalismo y lo políticamente correcto. Yo, que estoy entrenado desde niño para hacer lo que me dé la gana, a ciertas religiones no las respeto y a otras las detesto. Por ejemplo, el hinduismo me parece abominable. En mi niñez, escuchando las aventuras de Tamakún el Vengador Errante, supe de los tugs, una secta de asesinos adoradores de la diosa Kali, que andaban por ahí matando gente, estrangulando a sus víctimas con un lazo de seda. No todos los hindúes son tugs, pero como no respetan la vida humana, cada vez que les sale de sus cutaras se mandan a matar a los monoteístas que tengan a mano con una ferocidad semejante a la de los musulmanes; una de las peores matanzas de la historia fue la que ocurrió en la India en 1948 al producirse la división del país en un Estado hindú y otro musulmán.
Además, el hinduismo establece un sistema de castas que es el más discriminatorio de que yo tenga noticia, en cuyo fondo están los que no son ni siquiera sudras, la casta inferior; hablo de los parias o intocables, los seres que han padecido una mayor discriminación desde que el mundo es mundo.
Sin embargo, el hinduismo tiene una ventaja sobre el islam, la otra religión de matarifes, y es que no busca convertir a nadie; por eso ha estado confinado a su país de origen (tanto, que mucho creen que "indio" e "hindú" significan lo mismo) y a algunos paisitos limítrofes.
Al parecer, el rígido sistema de castas es un freno a las conversiones. Supongamos que me diera un pase a tierra lo suficientemente intenso como para querer convertirme en hindú y, como los Beatles, algunos hippies y el americano protagonista de El Filo de la Navaja, me fuera a la India y allí me sentara a meditar a los pies de un gurú tan enemigo del baño como el Che Guevara, y, después de meditar como un condenado, le expresara al gurú mis intenciones de conversión. Recio problema porque, ¿en que casta me iban a colocar? ¿Acaso entre los brahmanes, la casta sacerdotal, la superior, a la que pertenecen los indios de piel más clara? Soy tan blanco como Iskander (así le llamaban los indios a Alejandro Magno cuando estuvo por allá), Nehru parecería un mulato al lado mío, pero no está en nada eso de que un extranjero recién converso tenga derecho a ejercer el sacerdocio. En fin, demasiado complicado el asunto.
En el otro extremo, el de la simplicidad, están los musulmanes. Cualquiera puede hacerse musulmán sólo con proclamar que no hay más Dios que Alá y que Mahoma es su Profeta. Por eso los pérfidos sauditas invierten su dinero en hacer proselitismo entre los negros que pueblan las cárceles americanas. Por eso los musulmanes son el Enemigo. Los hindúes sólo matan en la India, pero los mahometanos matan en New York, en Madrid, en Londres, en Beirut, en Fort Hood, Texas. Cualquier día de estos, en Miami.
Hablando de Miami (para bien o para mal, aquí vivimos), ahora quieren otro montón de millones, por lo menos 250, para otro estadio, el Joe Robbie, al que siempre llamaré así (sin tomar en cuenta los sucesivos nombres que le adjudiquen) en honor al magnate que lo construyó sin invadir los bolsillos de nadie. Dicen que es para mantener a Miami como candidata a sede del Superbowl, que se juega una vez al año y que, de todos modos, hágase lo que se haga, nunca se va a celebrar siempre en nuestra ciudad. Si alguna vez a las autoridades locales se les ocurre aspirar a la sede de una Olimpiada, habrá que salir corriendo de aquí.
El gobierno cubano, o sea, el Coma Andante Esteban Dido y su hermano el General de Ejército Raúl Whatever, exigen que Cuba sea retirada inmediatamente de la lista de estados terroristas. Creo que la exigencia debe ser aceptada. En estos momentos los Estados Unidos están metidos en dos guerras, la de Irak (no recuerdo la última vez que alguna fuerza armada atacó a las tropas americanas, pero dicen que todavía hay guerra en ese cochambroso país) y la de Afganistán. No creo que podamos mantener otro conflicto y mucho menos si el enemigo es Cuba. Tal eventualidad podría llevarnos a la destrucción total.
Los habitantes de América del Norte y Europa tiritan de frío, el mono no para de chiflar, pero los creyentes del calentamiento global siguen como si nada. Cuando se rompe un record de calor, ahí tienen, el efecto invernadero, el dióxido de carbono, la madre que los parió. Cuando los records rotos se refieren a bajas temperaturas ni siquiera comentan el asunto.
Lo políticamente correcto, ese instrumento totalitario, se ha vuelto contra sus creadores. Harry Reid, el líder de la mayoría senatorial, se refirió al "dialecto de los negros" y afirmó que Obama había sido aceptado por ser "de piel clara" (Bullshit. Para los anglosajones, todo el que tenga de negro es negro; los mulatos como que no existen). Eso bastó para que ardiera Troya. Lo que le ha caído encima al viejo trashtalker es mucho con demasiado.
El Papa clama por que se respeten los derechos de los inmigrantes ilegales, luego que en un pueblo del sur de Italia se armara la de Dios es Cristo entre sus habitantes y los africanos que allí trabajaban. Su Santidad no parece tomar en cuenta que entrar sin visa en territorio extranjero es un delito; que los africanos llegan a Europa huyendo de otros africanos, los asesinos y ladrones que gobiernan en ese continente; que no es cierto que Italia, con un territorio de 301 000 kilómetros cuadrados donde viven 58 millones de habitantes, necesite de ellos; que no se trata de que los italianos no quieran hacer ciertos trabajos, sino de que empresarios explotadores ligados con los maffiosi prefieren la mano de obra africana, que trabaja por cualquier cosa.
En los Estados Unidos, la Iglesia apoya la amnistía para los ilegales, algo que va contra los intereses de todos menos de los politicastros demócratas y convierte la ley en papel mojado, tal como sucede en los países de donde procede la inmigración ilegal. En los años 80' se dictó una amnistía que legalizó a tres millones de ilegales; ahora hay doce millones de ellos.
¿Qué busca la jerarquía católica americana? ¿Aumentar el número de católicos por vía de la inmigración ilegal? Pues me parece indigno. Comprendo que eso lo haga el congresista Luís Gutiérrez, que si lograra lo que busca, o sea, que los ilegales adquieran la ciudadanía en un período relativamente breve, tendría asegurada de por vida su reelección al Congreso; incluso podría aspirar a senador con muy buenas posibilidades de éxito. En un demagogo como Gutiérrez tal actitud es comprensible. No así en la Iglesia católica.
Conmovedor el artículo de Miriam Márquez sobre el bueno de Emilio Estefan. Casi me hace llorar.
Cuando salí al exilio, en Cuba quedó mi hijo Ernesto, retenido por la tiranía con el propósito de chantajearme. A poco de llegar, un grupo de músicos (entre los que no puedo dejar de mencionar a Paquito D'Rivera, Ricardo Eddy Martínez e Ignacio Berroa) hicieron circular entre músicos y cantantes una carta en la que reclamaban la liberación de Ernesto, músico como ellos, al que se le prohibía salir de Cuba sólo por ser hijo mío, aunque, según los hijos de puta que vienen aquí a tocar y a cantar, y los que patrocinan sus actuaciones, la música nada tiene que ver con la política.
Esa carta, junto a la huelga de hambre que hice frente a la ONU mientras tenía lugar la reunión anual de la Asamblea General, decidieron la suerte de mi muchacho. La colección de firmas resultaba impresionante por la fama de los firmantes. Estaban hasta extranjeros como Chayanne y Braulio. La firmó el también extranjero y además izquierdista Rubén Blades. Emilio y Gloria Estefan no firmaron. Hasta el sol de hoy me pregunto por qué.
El padre de Estefan, santiaguero, pero muy conocido en Holguín, era un personaje singular. Vivía del juego. Los que hacen del juego una profesión generalmente tienen mala fama. Sin embargo, el Moro Capetillo, que así le llamaban, era apreciado por todos. Emilio Estefan no quiso firmar la carta que reclamaba la liberación de mi hijo Ernesto. De haber estado en su lugar, el Moro Capetillo la hubiese firmado.
Con sus "Disecciones de Oficio", regresa a La Nueva Cuba, un veterano columnista nuestro. Roberto Luque Escalona, al igual que el Abogado de Oficio, que presta servicios a los desposeídos, cual incisivo y profundo "forense" de las realidades de nuestro tiempo, en especial de los temas cubanos, ofrece sus perspectivas, sucintas, pero enjundiosas, a los cubanos dentro de la Isla y a los desperdigados por todo el planeta -despojados de derechos y libertades y de casi toda esperanza, pero aún desafiantes ante la tiranía; abatidos, pero no domesticados- en una hora tremenda y aún aciaga para las libertades en Cuba.
Roberto Luque Escalona, ensayista, profesor, escritor y periodista opositor cubano, autor de varias obras entre ellas el libro "Fidel y el juicio de la Historia", fue miembro del grupo contestatario Criterio Alternativo dentro de la Isla y sufrió arrestos y represión hasta salir al exilio. Autor de varios libros entre ellos "Fidel: El Juicio de la Historia" (en ediciones posteriores, incluída una en inglés, aparece con el título original: "Los Niños y el Tigre"). "Yo, El Mejor de Todos. Biografía no autorizada del Che Guevara". El Profesor (novela; la edición en francés salió con el título de "Une Maison Explosive". Bonpland #8 (novela). "Lorenzo y El Cordero del Diablo" (novela; publicada en Italia en edición bilingüe). Rolando Masferrer en el país de los Mitos", (ensayo en proceso de edición sobre los mitos cubanos, centrado en la figura de Rolando Masferrer.
