miércoles 16.may 2012

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La Cuba de los Universitarios

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Un libro recupera la historia de los estudiantes que combatieron la dictadura de Batista. La historia oficial de Cuba, al menos la más conocida, obvia la importancia del movimiento universitario en la Revolución que acabó con la dictadura de Fulgencio Batista en 1959. "Se ha mitificado la guerrilla, pero sin el apoyo popular del llano no hubiera habido Revolución, allí se recolectaba el dinero, se mandaba a la gente a la sierra y se compraban las armas", explica Sergio-Albio González (Camagüey, Cuba, 1931). Él fue uno de los universitarios que, con José Antonio Echevarría, el Gordo, fundador del Directorio Revolucionario -organización clandestina de los estudiantes para combatir ala tiranía-, coordinaron el levantamiento estudiantil. 

Para reivindicar su historia, González ha escrito El Gordo y todos los demás (Parnass), una historia desde la Cuba de los años 30 a la de la victoria de Fidel Castro. "El objetivo del libro es explicar el trasfondo del por qué hubo una Revolución en Cuba, y clarificar que nunca durante la lucha contra Batista se habló de ideas comunistas".

Sergio-Albio González se graduó en Arquitectura en la Universidad de La Habana en 1956 y dos años más tarde viajó con una beca a Estocolmo, ciudad donde vivió hasta 1996.

Apoyó la Revolución hasta 1989, cuando el régimen condenó a muerte al general Arnaldo Ochoa por narcotráfico. "Estaba por una perestroika [el movimiento de apertura de la URSS de los 90] y se lo quitaron de encima", explica González. Regresó a Cuba y se dio cuenta de hacia dónde había derivado el país. "Castro, que es un ególatra, secuestró a la revolución cubana y la llevó a la catástrofe", afirma el autor.

El arquitecto recuerda que "la Revolución la hizo el pueblo y fue liderada por estudiantes". "La idea del Gordo era matar a Batista y el 13 de marzo de 1957 atacaron el Palacio Presidencial", pero el dictador escapó y mataron a Echevarría.

Unos meses antes, Fidel Castro y el Gordo suscribieron la Carta de México, para unificar sus fuerzas contra Batista. Y así ocurrió en la batalla de Santa Clara (1958), decisiva para la caída de Batista, en la que los estudiantes se encargaron del flanco sur. Después de tantos años de aquello, el escritor asume que "mientras Raúl y Fidel [Castro] vivan, ahí no pasará nada. Después, nadie sabe".

 

 


Pilar Maurell - Barcelona - ADNes - España