miércoles 16.may 2012

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Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez con motivo de la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre

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wilfredo_pino_estevez-wQueridos hijos e hijas de esta amada Diócesis de Guantánamo-Baracoa: Pasado mañana jueves, 8 de septiembre, y en cualquier lugar donde nos encontremos, los cubanos celebraremos la fiesta de nuestra Madre del cielo, la Virgen María de la Caridad del Cobre. ¡Qué bueno poder tener hoy esta oportunidad para dirigirles unas palabras de saludo y afecto!

Acabamos de celebrar, el pasado 15 de agosto, los primeros 500 años de la ciudad de Baracoa, por donde llegó a nuestra patria la fe en Jesucristo y, con ella, la devoción a la Virgen María, su Santísima Madre. Desde esa fecha esta Ciudad Primada de Cuba lleva el nombre de Nuestra Señora de la Asunción, una bella devoción universal a la Virgen. Pero desde 1612 (el año que viene celebraremos los 400 años) la Virgen María quiso regalar a

Cuba un nombre propio y especial para los cubanos. La historia nos dice que, en ese año, un niño negro de 10 años de edad, hijo de esclavos y nombrado Juan Moreno, y dos hermanos cubanos blancos, obreros de las minas de cobre y llamados Juan y Rodrigo de Hoyos, encontraron flotando, en la Bahía de Nipe, hoy provincia de Holguín, una pequeña imagen de la Virgen María. En la tabla que la sostenía podía leerse: “Yo soy la Virgen de la Caridad”. Desde entonces, El Cobre ha venido a ser, para la gran mayoría de los cubanos, una meta a alcanzar. ¡Los cubanos, o hemos hecho ya el camino del Cobre o soñamos con poder hacerlo algún día!

Hace unas pocas semanas 43 jóvenes (acompañados por dos obispos y un sacerdote) caminamos, durante once días, desde Baracoa hasta El Cobre, queriendo unir en una misma peregrinación los 500 años de la Asunción de Baracoa y los 400 años de la Caridad del Cobre. Es por ello que quiero aprovechar esta ocasión para darles las gracias a tantas personas que nos acogieron, nos ayudaron y nos animaron cuando pasábamos por sus pueblos. Fue una linda peregrinación por el camino del Cobre. Por eso los invito ahora a escuchar y cantar este bello canto del músico cubano Jesús Llanes en el que se repite: “Por el camino viejo del Cobre marcha un buen hombre buscando a La Caridad”. 

-¡Qué bueno es peregrinar por un camino divino que nos conduce a un destino lleno de amor y de paz! Convoca la Virgen buena a todo el pueblo cubano, que marcha, unido de manos, por el camino del Cobre.

-¡Virgen buena! Llegaré para darte muchas gracias. Todo lo que te pedí has puesto en mi corazón. El odio no cabe en mí, ahora puedo perdonar. ¡Qué bueno es poder amar sin prejuicios ni rencores!

-Con este ramo de flores, Virgen de mi devoción, amarillos girasoles, Virgen de la Caridad. En nombre de mi familia, en nombre de mi mamá, ¡muchas gracias, Virgencita de la Caridad del Cobre!

Queridos hijos e hijas de esta amada provincia: ¡Cuántos cubanos de toda clase, raza, ideología, van a rezar diariamente al Santuario del Cobre! La Virgen de la Caridad es signo de unidad para nuestro pueblo. Ante su imagen rezamos los cubanos de cualquier raza, mujeres y hombres, jóvenes y viejos, orientales y occidentales, sanos y enfermos, obreros y profesionales, artistas y deportistas… ¿Qué cubano no ha dicho alguna vez en su vida:

“Virgencita de la Caridad”? Ella es tan cubana como nuestra palma real, nuestro tocororo y nuestra flor de la mariposa. A nosotros nos corresponde ser agradecidos con ella. Quien vaya a visitar a la Virgen de la Caridad en su Santuario del Cobre no se extrañará de encontrar allí muchísimos testimonios de amor agradecido dejados por sus hijos cubanos. Y junto con las gracias también debemos esforzarnos en imitar a la Virgen. ¡Cuánto orgullo siente una madre cuando alguien le dice que su hijo se le parece! Ella puso a Dios en el primer lugar de su vida. Ella no perdió su confianza en Dios en los momentos de dificultad. Ella fue la primera cristiana. Ella no dejó de indicarnos que hiciéramos todo lo que Jesucristo nos dijo. Ella fue la primera en cumplir las enseñanzas de Jesucristo. ¡Cuánto bien le haría a Cuba imitar a la Virgen!

Ella es la Madre del Amor. Y nos invita a nosotros, sus hijos, a no cansarnos de amar, a no cansarnos de hacer el bien. Un defecto de muchos de nosotros es estar pendientes de la vida ajena. ¡Qué bueno sería que estuviéramos pendientes del otro pero para caer rápidamente en la cuenta de quien está necesitando una ayuda y brindársela.

• ¡Qué bueno sería estar pendientes de los que están enfermos y necesitan unos plátanos o unas malangas para hacerles un puré… y buscárselos!

• ¡Qué bueno sería estar pendientes del matrimonio amigo que está “en el pico del aura” e ir en su ayuda y así evitar un divorcio más y unos hijos sufriendo!

• ¡Qué bueno sería estar pendientes del joven que se está reuniendo con “malacabezas”… y analizar cómo lo podemos proteger!

• ¡Qué bueno sería estar pendientes de las personas que no reciben ayuda “de afuera” para que encuentren en nosotros un corazón que sabe compartir lo poco que se tenga! 

• ¡Qué bueno sería estar pendientes del vecino que, porque no tiene más, anda casi siempre con la misma ropa… de la vecina que, por no tener dinero, no puede pintarse las uñas o teñirse el pelo cada vez que quisiera… o de los vecinos que tienen un familiar preso y pasan dificultades para llenar la jaba que le van a llevar a la próxima visita… y ver si podemos hacer algo por ellos!

• ¡Qué bueno sería estar pendientes de la joven que está buscando a alguien que la acompañe a hacerse un aborto… para decirle que estamos dispuestos a acompañarla en todos los meses de su embarazo y, además, prometerle que la vamos a ayudar a criar esa criaturita inocente que no tiene la culpa de lo que haya pasado!

• ¡Qué bueno sería estar pendientes del compañero de trabajo que se está enamorando de otra compañera de trabajo también casada… para que tengamos el coraje, como Juan el Bautista, de invitarlos a la salvación y de pedirles cuidar su propia historia personal ante sus hijos y amigos y no caer en el error de destruir sus matrimonios!

• ¡Qué bueno sería estar pendientes del hermano de la comunidad que se está “enfriando”, que está faltando a la Misa, que no lo vemos comulgar, para que hagamos algo por su salvación!

En la boda que se celebraba en Caná de Galilea estaba la Virgen María presente. Y allí ella supo estar pendiente de la necesidad que se le presentaba a aquel joven matrimonio, e intercedió para que Jesucristo, su Hijo, hiciera el milagro. Ella sigue hoy pendiente de nosotros y de nuestras necesidades.

Cuba, que ha sabido levantarse de épocas bien difíciles, necesita imitar a la Virgen y crecer en el amor. Hoy día escuchamos y leemos en la prensa una frase que estamos acostumbrados a escuchar los cristianos: cambio de mentalidad. A eso fue lo que precisamente nos llamó Jesucristo en su predicación. Él no vino a “mejorar” al hombre. Uno puede mejorar su casa pintando la fachada, cogiéndole las goteras, etc., pero la casa sigue siendo la misma. Una mujer anciana puede maquillarse y lucir mucho más joven, pero ella sería la primera en reconocer que sigue siendo la misma anciana. Jesucristo vino a cambiar al hombre, a hacer un “hombre nuevo”. Se trata, para seguir con el primero de los ejemplos, de construir una casa nueva, una Cuba nueva. Jesucristo vino a proponer un nuevo tipo de hombre y de mundo, un hombre que venza el egoísmo y se rija por valores universales, como los que nos enseñaban nuestros abuelos y padres al decirnos: “Nosotros somos pobres, pero honrados”. A los jóvenes cubanos, por citar un ejemplo, tendríamos que hablarles del valor de la castidad, de la pureza, del dominio de sí mismos, de la fidelidad de los esposos, y así, en vez de hablarles de “sexo seguro” enseñarles el sexo responsable.

Educarlos en la materia más que instruirlos. Recemos por nuestra Patria a la Patrona de Cuba. El deseo de cambiar muchas cosas que deben ser cambiadas está en la mente y el corazón de los cubanos. Pidamos que todo esto se sepa hacer bien. Recemos para que los primeros en cambiar sus actitudes seamos nosotros y, si es necesario, sepamos perdonar y olvidar. Recemos para vencer las desconfianzas y para que nos preocupemos más por los problemas de los demás que por nuestros propios problemas. La Virgen de la Caridad seguirá intercediendo por Cuba y los cubanos.

Sólo me resta invitarlos a las celebraciones que habrá en cada iglesia el 8 de septiembre o en los días cercanos. Este año tendremos en la provincia, Dios mediante, las Procesiones en honor de la Virgen de la Caridad. Imías la celebró el pasado domingo. En la ciudad de Guantánamo será mañana miércoles 7 de septiembre, a las 7 de la noche, saliendo de la Iglesia de la Milagrosa, en la calle Paseo, hasta la Iglesia Catedral, en el Parque Martí. En Baracoa y San Antonio del Sur será pasado mañana, jueves 8 de septiembre, a las 7 de la noche, mientras que en Caimanera será ese mismo día, 8 de septiembre, pero a las 6 de la tarde. ¡Preséntenle a la Virgencita en esas Procesiones a sus hijos y nietos y pídanle para ellos su protección! ¡Lleven una flor para dedicársela a ella en el día de su fiesta! ¡Una velita encendida en sus manos será signo de su oración para que Dios nos conceda la paz y la felicidad de cada familia! ¡Ella esperará por todos nosotros!

Pido a la Virgen de la Caridad que cuide celosamente de cada uno de sus hijos cubanos, los que estamos aquí y los que viven o trabajan en otros países. Que la Virgen de la Caridad inspire a las autoridades del país para que todas sus decisiones tengan la bendición de Dios y sean siempre para el bien de nuestro pueblo. Que ella proteja a los niños, ancianos, presos, enfermos, a los que viven solos, y a los que se sienten tristes o abandonados. Que su bendita imagen que peregrina por toda Cuba y que ha llegado hace tres días a La Habana, continúe recibiendo el cariño, las oraciones y el agradecimiento de los cubanos. Y que la bendición de Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre cada uno de ustedes y los acompañe hoy y siempre. AMÉN.

 

 


Mensaje radial de Monseñor Wilfredo Pino Estévez,  Obispo de la Iglesia Católica de Guantánamo-Baracoa, con motivo del 8 de septiembre 2011, fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre. 
Martes, 06 de Septiembre de 2011