La Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), liderada por Cuba, Venezuela y sus satélites –Bolivia, Nicaragua, Ecuador— y las islas antillanas San Vicente y las Granadinas, Dominica y Antigua y Barbuda, “no se quedará de brazos cruzados” en su apoyo al régimen del sirio Bachar al Asad, a pesar de la ola represora de éste contra la población siria. Los cancilleres de Venezuela y Cuba, Nicolas Maduro y Bruno Rodríguez, respectivamente, viajaron en persona a Damasco para transmitir este mensaje a las autoridades sirias, en una misión a la que también se apuntaron el subsecretario de Exteriores ecuatoriano, Pablo Villagómez, y la embajadora de Nicaragua en la ONU, María Rubiales.
En Damasco, los representantes latinoamericanos se reunieron por separado con el presidente Asad y con el ministro de Exteriores sirio, Walid al Mualem.
“Contra guerra mediática”. El jefe de la diplomacia venezolana señaló que lo primero que va a hacer la ALBA es decir la verdad ante “la guerra mediática y psicológica” que hay contra el estado árabe.
Además, “vamos a apoyarlo en todos los organismos internacionales empezando por la ONU, de la que dijo, “no puede ser un instrumento de guerra para los países imperialistas o el sionismo”.
Sin comentar nada sobre la represión contra la población —que ayer se cobró otros 24 muertos por disparos de la policía, cuatro de ellos miembros de una misma familia que asistían a un funeral de un manifestante—, el emisario de Chávez manifestó su rechazo a “la agresión y el intervencionismo de las potencias occidentales en los asuntos internos que solo deben ser de manejo del pueblo sirio”.
Por su parte, Al Mualem, que estuvo en la misma rueda de prensa, avisó de que las autoridades de Damasco “adoptarán medidas severas contra cualquier país que reconozca al Consejo Nacional Sirio” (CNS), al que calificó de “ilegal”.
