El obispo de Holguín (este de Cuba), Emilio Aranguren, desmintió este sábado el uso de la violencia para evacuar a los opositores que ocuparon dos templos en su diócesis para que el papa Benedicto XVI intercediera por sus demandas políticas, como dijeron algunos de ellos. "Expreso que lo que ha sido publicado a partir del testimonio de varios de los presentes es totalmente tergiversado e, incluso, manipulado y, por supuesto, falso", dijo monseñor Aranguren en una nota de su obispado entregada a la prensa.
El martes, 17 opositores ocuparon la catedral San Isidoro de Holguín (760km al este de La Habana) y otros 20 una Iglesia en la vecina provincia de Tunas, que forma parte de la misma diócesis. Activistas disidentes ingresaron a esos templos y algunos más en La Habana y otras provincias para llamar la atención del Papa Benedicto XVI sobre la situación de los derechos humanos en la isla.
El pontífice tiene previsto realizar del 26 al 28 de marzo una visita a la isla, a donde llegará procedente de México, por el Año Jubilar 2012, con motivo del 400 aniversario del hallazgo de la virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba.
Fuentes disidentes dijeron a la prensa que el obispo Aranguren empleó violencia en el desalojo del templo, incluso que pegó un manotazo a uno de los opositores que intentó hablar por teléfono celular.
"Como fruto de la conversación establecida, los agrupados se retiraron espontáneamente" del templo de Tunas, dijo el obispo, mientras que en Holguín, los ocupantes le dijeron que "habían entrado para rezar por la libertad de Cuba".
"Ahí hubo unas palabras porque el joven que estaba en el primer banco frente a mí, sacó el celular y le dije que lo guardara porque en el templo no se utilizan los celulares, ni para hablar ni para tirar fotos", dijo Aranguren.
En ese intercambio de palabras, "él me dijo que yo no era pastor, entonces subí el tono de voz y de manera enérgica y con un gesto indicativo le expresé que estaba ofendiendo a mi persona", añadió.
"Varios miembros del grupo le indicaron que se callara. En ningún momento hubo de mi parte un manotazo, ni tampoco un gesto que ocasionara que el teléfono celular fuera al piso", aseguró.
Según el obispo, los ocupantes, cuyo número se había reducido de 17 a 8, se retiraron durante la misa.
En el caso de La Habana, el cardenal Jaime Ortega solicitó el jueves a la policía el desalojo una vez agotados los medios persuasivos. Los 13 opositores fueron fichados en una comisaría, y puestos en libertad.
La opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional anunció que investiga cómo se desarrolló el desalojo por parte de la policía, a pedido del Arzobispado de La Habana, de los ocupantes de la Basílica Menor de la Caridad del Cobre.
