Ante la visita del Papa Benedicto XVI, a nuestra Patria, La Nueva Cuba ofrece como su editorial, el relato "Lot o del Patriotismo", del escritor checo Karel Čapek (1890-1938), en un gesto que invita a hacernos reflexionar sobre nuestro destino nacional en esta coyuntura histórica. En una era de tanto cinismo, deslealtades, e hipocresía politica, se trata de un texto enjundioso que explora las profundidades del patriotismo y que en nuestra opinión expresa el críptico, emocional, cuasi-absurdo compromiso de muchos cubanos dentro y fuera de la Isla, con la causa de defender los derechos humanos inalienables de nuestros conciudadanos y del ejercicio de las libertades en Cuba. Tras casi 54 años de "retro-volución cubana" y despotismo, y a pesar de las atronantes adversidades, de los obstáculos, la avaricia y las obstinación a aferrarse al Poder, de un grupúsculo de malvados, los cubanos libres continuamos esta lucha en abierto desafío a la tiranía.
LOT O DEL PATRIOTISMO
Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, levantose a recibirlos, e inclinose hacia el suelo. Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche. Mas él porfió con ellos mucho, y se vinieron con él, y entraron en su casa e hízoles banquete. Y coció panes sin levadura y comieron.Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar. Porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto Jehová nos ha enviado para destruirlo.
Génesis cita 19-1-3, 12-19
Al oír esto, quedó
-¿Y por qué tengo yo que salir de aquí?
A eso le respondieron:
-Porque el Señor no quiere aniquilar al justo.
-Por favor, señores, permitidme que vaya a avisar a mis yernos e hijas, a fin de que se preparen para el camino.
Y le respondieron:
- Hazlo así.
Entonces salió Lot, corrió por las calles
Lot volvió a su casa, pero no se acostó, sino que estuvo meditando durante toda la noche.
Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a
-Levántate, toma tu mujer y tus dos hijas que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad.
-No me voy - dijo
-Tú eres justo - argumentaron los ángeles - pero ellos son injustos y el clamor de sus culpas ha llegado hasta Jehová. ¿Qué tienes tú que ver con ellos?
-No sé - respondió
-Levanta - dijeron los ángeles - e irás a la ciudad de Segor, porque ella será conservada.
-¿Qué me importa a mí Segor? - respondió
Y argumentó el ángel y dijo:
-Jehová ha mandado destruir la ciudad.
-Hágase su voluntad - dijo
-Pecaron los sodomitas - dijo severo el segundo ángel - y por ello...
-Pecaron, ya lo sé - lo interrumpió
-Serás aniquilado con ellos - dijo el ángel entristecido.
-Quizá, pero primero trataré de que no sean aniquilados ellos. No sé qué haré, pero hasta el último momento no dudaré de que les puedo ser útil. ¿Creéis que puedo marcharme así, sin más ni más? Me he hecho desagradable a Jehová y por eso no me escucha. Si me diera tres años de tiempo, o tres días, o por lo menos tres horas. ¿Qué pueden importarle a Jehová tres horas? Si ayer me hubiera ordenado: «Vete de entre ellos porque son pecadores», le hubiera dicho, «Permíteme un momento, hablaré todavía con éste o el otro, los he juzgado, en lugar de ir entre ellos». Pero ¿cómo puedo marcharme ahora, cuando tienen que ser destruidos? ¿Acaso no soy yo también culpable de que hayan llegado tan lejos? Yo no quiero morir, pero necesito que ellos tampoco mueran. Me quedo.
-No salvarás a Sodoma.
-Ya sé que no la salvaré, ¿acaso puedo yo algo? Pero lo intentaré; todavía no sé cómo.Sé que me dejé llevar por la inercia, porque durante toda la vida los he juzgado tanseveramente
-Tus conciudadanos - habló el ángel - son aquéllos que son justos y creen en el mismo Dios en que crees tú. Los pecadores, los impíos y los idólatras no son tus con-ciudadanos.
-¿Cómo no van a serlo, si son de Sodoma? Vosotros no comprendéis esto, porque no sentís la voz de la carne y el barro. ¿Qué es Sodoma? Decís que es una ciudad viciosa.Pero cuando los sodomitas luchan, no lo hacen por sus vicios, sino por algo que fue o que será mejor. Hasta el peor puede sacrificarse o caer por los demás. Sodoma somos todos nosotros. Y si tengo algún mérito a los ojos de Dios, que se lo aplique a Sodoma y no a mí. ¿Qué digo todavía? Decidle al Señor: Lot, tu siervo, se pondrá ante los hombres de Sodoma y los defenderá contra ti,
-¡Detente! - clamó el ángel -. Terrible es tu pecado, pero Jehová no lo ha oído. Prepárate y sal de esta ciudad, salva, por lo menos, a tu mujer y a las dos hijas que tienes aquí.
Y Lot lloró.
-Sí, debo salvarlas, tenéis razón. Por favor, guiadme.
Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él...
Cuando lo conducían, oraba
-Todo lo que me dio la vida, Sodoma, me lo dio con tus manos. Hizo mi carne de tu barro y puso en mi boca las palabras que están en las bocas de tus hombres y de tus mujeres; y por eso los he besado con cada una de mis palabras, aún cuando los maldecía.Te veo aunque cierre los ojos, porque eres más profunda que mis ojos, eres para mí lo mismo que yo he sido para ti. Mis manos ejecutan tus movimientos sin saberlo. Y aunque estuviera en el desierto irían mis pies en dirección de tus calles... Sodoma, Sodoma... ¿acaso no eres la más bonita de las ciudades? Y aunque solamente viera una ventanita, cubierta con un lienzo a rayas, la reconocería y me diría: Es una ventanita de Sodoma. Soy
¡Puertas, puertas de Sodoma! ¿A dónde me llevan y a qué soledades? ¿Dónde he de poner mi pie? Porque bajo de mí no hay tierra y estoy de pie
Y le pusieron fuera de la ciudad... Y fue que cuando los hubo sacado fuera, dijo el ángel:
-Escapa, por tu vida, no mires tras de ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.
El Sol salía sobre la tierra cuando esto le decían.
Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos.
Aquí se volvió
-¿Qué haces, maldito? - le llamaron los ángeles.
-Voy a ayudar a los sodomitas -contestó
AÑO 1923
