Como en el caso de la muerte de Laura Pollán, la de Payá Sardiñas abre un sinnúmero de cuestionamientos e interrogantes y las huellas del posible crimen apuntan cada día más hacia Raúl Castro y sus sicarios. La propia manera en que el desgobierno de la Isla se conduce tras la muerte de Payá, sólo logra aumentar nuestra certidumbre de que la eliminación de uno de los líderes históricos de la disidencia cubana es posiblemente hechura de los sospechosos de siempre.De los posibles Asesinatos
de Oswaldo Payá Sardiñas (1952-2012)
y Laura Pollán Toledo (1948-2011)
y millares de otros cubanos y cubanas
"No sé por qué piensas tú
León Trotsky que te di yo.
Al hacha que tenía yo
diste con tu nuca tú. ".
(Versión Estalinista del Asesinato de León Trotsky)
"Tres Tristes Tigres"
Guillermo Cabrera Infante
Entre los méritos que se le conceden al envejeciente "Innombrable" está aquella sobre su profundo conocimiento instintivo, animal, en la cautelosa escogencia del asesinato como herramienta. Siempre intentaba él ser preciso en la dosificación y el atino de la circunstancia exacta para perpretar sus crímenes políticos.
Pero su hermano, el Dictador-Sucesorio no es ducho en el uso calculado de la utilización de la violencia, la represión y sobre todo la eliminación de los ciudadanos indeseables. Se trata de un criminal a sangre fría.
Por ello es que en la era del "Efímero", el paisaje político social de Cuba se torna cada vez más impredecible. Vivimos en la ónírica era del Raulismo. El posible estallido de una explosión social, escenario que se disfraza tras el sociológico término de "ingobernabilidad", atormenta desde hace algunos años a los señores de la Isla. De ahí sus alusiones a lo ocurrido en Libia y ahora en Siria. La "ingobernabilidad" es la pesadilla de Raúl Castro y sus más cercanos secuaces.
Tras la muerte de Laura Pollán y ahora de Payá Sardiñas la maquinaria de propaganda del régimen enfrenta imposibles retos. ¿Como ocultar lo evidente? ¿Como tergiversar los hechos en un mundo donde la información se hace cada ves más porosa -a pesar de la férrea censura interna- y fluye y satura el Planeta en micro segundos, a manera de torrenciales andanadas -otrora inimaginables- de cientos de millares de emails y twitters.
Ahora nos enfrentamos a la muerte de Payá y a la impunidad conque sus posibles asesinos actúan. Con el pasar del tiempo se tornan los verdugos, más impetuosos, espontáneos y arrogantes. La labor de borrar sus huellas queda a los ujieres de los medios de comunicación, digital, radial, televisiva y escrita, todos controlados por la dictadura.
Para los cubanos, nada hay mas bochornoso, además del cádaver -ya en avanzado estado de putrefacción- de la Dictadura, que el lastimoso espectáculo que ofrecen sus Escribas. CastroJurassic Park presenta cada día nuevos retos al ya duro oficio de sus Amanuenses.
Olvidemos la lógica. Las elucubraciones, para justificar lo injustificable, se hacen con el pasar del tiempo más angostas, menos taimadas. Una burda ferocidad ha ido reemplazando aquella antigua, primera cínica compostura de inicios del Castrofascismo, con su adulterado vanguardismo, su tono sofisticado y en ocasiones una retórica casi-intelectual.
¡Pobre de los Amanuenses! ¿Cómo lidiar con estos crímenes? ¿Cómo transferir el dedo acusador hacia las víctimas? ¿Con sofismas, silogismos, el recurso del método o el método del recurso, tesis, síntesis, antítesis, dialéctica? Hoy ya nada les ayuda.
De manera que la debacle del Castrismo como proposición, su legado criminal y su carroña moral, se hacen cada día más y más tan evidentemente ofensivas a cualquier pensamiento honorable y decente, que la razón, desamparada, no puede ya ser invocada. Cada día que pasa, el Despotismo en el poder, se hace más burdo y torpe. Los esbirros que le sirven y las instituciones criminales que lo sostienen, no hacen nada fácil la labor de aquellos condenados a justificar sus actos de barbarie.
Despojados de argumentos, incapaces de presentarnos en una estructura transparente, un balance decente de los hechos, los Escribas echan mano a su último recurso: los "retruécanos". A traves de esa "herramienta" pretenden corromper nuestra lucidez, viciar nuestros procesos cognitivos, adulterar el inevitable resultado de nuestros juicios.
Los retruécanos pueden lograr por un tiempo desfigurar la esencia íntima, fundamental de la realidad. Pueden con sus espejimos, transformar transitoriamente ante nuestros ojos a las víctimas en verdugos, a los esbirros en víctimas, a la policía política en inofensivos filántropos, a las brigadas fascistas de Respuesta Rápida en tan sólo inocentes y apasionados simpatizantes, similares en su entusiasmo a los miembros de cualquiera de los grupos carismáticos. Pero se va haciendo tarde. Estamos en cuenta inexorablemente progresiva. Cada día se hace mas díficil el oficio de Amanuense.
