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GUIAS
ESPIRITUALES DEL EXILIO
LLAMAN A LA NO-COOPERACION
CON LA REPRESION EN CUBA
Directorio
Democrático Cubano
Infosearch:
Celso Sarduy Agüero
Jefe de Buró
Cono Sur/Sudamérica
Dept. de Investigaciones
La
Nueva Cuba
Febrero 15, 2006
En una conferencia de prensa en el día de hoy en el Salón
Varela de la Ermita de la Caridad, los representantes del Grupo
de Trabajo de los Guías Espirituales Monseñor Agustín
Román, Rev. Martín Añorga y Rev. Onell Soto
se unieron para hacer un llamado al pueblo de Cuba para que no-coopere
con los actos de repudio en contra de activistas de derechos humanos
en la Isla, los cuales han aumentado en frecuencia y en ferocidad
en los últimos meses.
Decenas de líderes
espirituales del exilio se agruparon para redactar el documento
que llamaron: Contra el terror, el civismo. En el documento
manifiestan su apoyo a aquellos vecinos que se han mostrado en Cuba
solidaridad con los activistas agredidos por las turbas gubernamentales.
En la conferencia de prensa se pudo escuchar una grabación
del testimonio del prisionero político Jorge Luis García
Pérez Antúnez desde la Prisión
Kilo 7 en Camagüey.
Adjunto está
el documento suscrito por los guías espirituales del exilio:
CONTRA EL TERROR,
EL CIVISMO
El brutal incremento
de la represión gubernamental en Cuba, desatada ya no solamente
contra los prisioneros políticos y los opositores pacíficos
que tratan razonablemente de cambiar la deplorable situación
que Cuba vive al presente, sino también contra los familiares
de estos y contra la población en general, constituye un
reprobable abuso de poder y una muestra más de la contumacia
en el desdén a los derechos humanos fundamentales de parte
del gobierno de la Isla.
Los llamados
actos de repudio en los que las turbas pro gubernamentales
atacan de hecho y de palabra a los ciudadanos arbitrariamente, calificados
como contrarrevolucionarios, han ido aumentando en brutalidad
y frecuencia, y sin asomo alguno de consideración hacia las
víctimas, usualmente familias enteras, incluyendo mujeres,
niños y ancianos.
Como guías
espirituales del pueblo cubano en el exilio, no podemos menos que
cumplir la misión profética que es parte esencial
de nuestro ministerio, expresando nuestra más enérgica
condena ante ese ejercicio vesiánico, que desafía
tanto el concepto cristiano de la humana convivencia, como los criterios
democráticos de lo que debe ser la relación entre
gobernantes y gobernados.-
Advertimos igualmente
que estas acciones constituyen también una peligrosa incitación
hacia la violencia colectiva, de cuyas posibles consecuencias solamente
serán responsables aquellos que las auspicien desde una arrogante
impunidad que no ha de ser para siempre. El Señor Jesucristo,
manso y humilde de corazón como era, dejó claramente
establecido que con la misma medida con la que ustedes midan
a los demás, serán medidos ustedes (Marcos:
4,24) y no es posible disimular la intrínseca maldad de esta
situación, que clama al cielo, ni el derecho a la justa defensa
de sus vidas que asiste a los atacados.
El mundo es
testigo, además, de cuán infructuosas han resultado
hasta ahora todas las apelaciones dirigidas al gobierno cubano en
procura de un cambio de actitud de su parte. Lejos de ello, tal
parece que esas apelaciones provocan en los que mandan en Cuba mayor
crueldad y desfachatez en sus procedimientos, tal como ha podido
constatar recientemente la Unión Europea.
Sin embargo,
esto no debe llevar a nadie a la frustración o a la indiferencia
ante el desamparo de los cubanos frente a la opresión que
se les impone. Exhortamos a los gobiernos del mundo democrático,
a los organismos internacionales y a todos los hombres y mujeres
de buena voluntad, a manifestar la mayor solidaridad con los que
en Cuba sufren y a apoyarlos en sus aspiraciones de libertad y justicia
en forma firme y urgente.
Por otra parte,
es alentador saber que el propio terror está provocando,
como respuesta, un resurgimiento del decoro ciudadano. Esto se está
manifestando en la negativa a participar en los actos de repudio
de parte de vecinos de los atacados, hecho que se ha venido repitiendo
notablemente ya en distintos lugares del país, según
informaciones llegadas desde allá. Nosotros felicitamos a
esos compatriotas que están recuperando su dignidad personal
al negarse a ser cómplices de la maldad, porque es inmoral
y carece de sustentación ética toda colaboración
con algo que resulta malo para todos, para las víctimas directas
del atropello y para los que, por envilecimiento o por miedo, se
prestan a fungir de victimarios.
Nos place ver
que están engrosándose las filas de los que vencen
el miedo para acogerse, aún sin saberlo, a la descripción
que nos da la Sagrada Escritura de los que agradan a Dios: El
que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones
leales y no calumnia con su lengua, el que no hace mal al prójimo
ni difama al vecino
(Salmo 14 al 15). Oramos por ellos,
por los que sufren la represión y también por los
que rebajan su condición humana al participar de la misma.
Oramos igualmente
porque se detenga toda violencia y porque al fin todos los cubanos
alcancen ya la liberación real y completa, la de las imposiciones
políticas, la que priva de derechos y posibilidades y la
que somete los corazones a los dictados del mal. Que Aquel que vino
a nosotros para evangelizar a los pobres, predicar a los cautivos
la liberación y recuperar la vista a los ciegos, a libertar
a los oprimidos materialice sobre Cuba su espiritual encomienda.
Grupo de Guías
espirituales del exilio cubano.
Miami 15 de
febrero de 2006.
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