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DIEZ MILLONES DE PERSONAS
HAN RENUNCIADO
AL PARTIDO COMUNISTA CHINO
La Gran Epoca
Infosearch:
Máximo Tomás
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Mayo 21, 2006
Si algo puede generar la conmoción más grande a la
futura estructura política mundial, es la desintegración
del comunismo en China. Los diez millones de declaraciones de renuncia
al PCCh en menos de un año y medio, alcanzados a fines de
abril de este año, parecen indicar que el telón de
este cambio histórico ya ha comenzado silenciosamente a abrirse.
Rastreando el comienzo del fin del Partido Comunista Chino (PCCh),
llegaremos a una poderosa herramienta del periódico internacional
de origen chino Da Ji Yuan (La Gran Época) llamada Nueve
Comentarios sobre el Partido Comunista.
La serie editorial
Nueve Comentarios proporciona
un análisis exhaustivo que expone los crímenes indescriptibles
cometidos por el PCCh, como así también su naturaleza
perversa y el tremendo daño que este partido ha causado a
la sociedad china. Pero evidentemente, para muchos chinos, no se
limita a eso: fuera de cualquier ideología política,
el libro de Da Ji Yuan pareciera ser la respuesta y rechazo final
de la sabiduría arraigada en la cultura ancestral china hacia
el régimen dictatorial comunista, revelando su verdadera
historia y esencia como ningún otro texto o persona había
hecho hasta hoy.
Nueve
Comentarios, cuya edición en español fue lanzada
por La Gran Época el mes pasado en la Feria Internacional
del Libro de Buenos Aires 2006, se distribuye clandestinamente en
China desde noviembre de 2004, de mano en mano, de a millones, en
pequeños y livianos libritos en papel de arroz. Innumerables
declaraciones confirman que esta publicación está
haciendo que millones de chinos se replanteen todo el miedo, el
sometimiento mental, físico y espiritual y demás elementos
que les fueron inculcados por la fuerza, en algunos casos desde
su nacimiento, por el Partido Comunista Chino en estos 57 años
ocupando el país.
El efecto de
esta publicación no tiene precedentes: los chinos han comenzado
a renunciar públicamente a su adhesión al Partido
Comunista Chino u organizaciones afiliadas, como la Liga Comunista
de la Juventud y los Jóvenes Pioneros, en una página
de Internet establecida para este fin por Da Ji Yuan, a través
de llamadas telefónicas o cartas enviadas a parientes o amigos
fuera de China, colocando declaraciones en lugares públicos
y hasta escribiendo sus declaraciones en los billetes circulantes
(yuan). Las declaraciones de renuncias comenzaron a aparecer en
pequeñas cantidades a fines de 2004, incrementándose
a más de 10 millones a fines de abril de este año.
Hoy, diariamente están renunciando entre 20.000 y 30.000
personas al PCCh, habiendo alcanzado el pico de más de 40.000
por día en febrero.
Sin embargo,
las cifras actuales sólo muestran la punta del iceberg, ya
que representan meramente a aquellos que tienen suficiente conocimiento
de computación como para usar tecnología anti censura
y de ese modo acceder a la página de renuncias en Internet
(establecida por Da Ji Yuan), teniendo además el coraje necesario
para dar el paso al frente.
Quienes no tienen
acceso a Internet expresan sus renuncias pegando carteles o de formas
aun más originales. Ejemplos de esto son los eslóganes
como «El Cielo eliminará al PCCh », «Abandone
al PCCh para salvarse», «Apúrese y lea los Nueve
Comentarios» y ahora «Más de diez millones de
personas renunciaron al PCCh» que aparecen en los billetes
por toda China.
Incluso muchos
personajes reconocidos han declarado su renuncia, como el caso de
Chen Yonglin, vicecónsul de la embajada de China en Australia
que desertó públicamente el año pasado, entre
otros.
Pánico
del régimen y represalias por Nueve
Comentarios
Según
un estudio realizado conjuntamente por las universidades de Harvard,
Cambridge y Toronto, Nueve Comentarios se convirtió rápidamente
en el más importante foco de censura del régimen comunista,
y la página de Internet donde se encuentra es la más
restringida en toda China.
Los chinos en
posesión de los Nueve Comentarios son sitemáticamente
detenidos. Guo Lifang, una mujer de 54 años de edad y practicante
de Falun Gong de la ciudad de Xingtan, fue detenida con una copia
de los Nueve comentarios y fue torturada hasta la muerte durante
su detención. El peligro a las represalias empujó
a la inmensa mayoría de los chinos a utilizar seudónimos
cuando declaran sus renuncias.
Para contrarrestar
el efecto de la serie editorial, el PCCh lanzó a principios
de 2005 la campaña Mantener el avance del Partido.
Esta campaña incluye un aumento del control de los medios
de comunicación nacionales, cierres de chat rooms en las
universidades, circulación de copias falsas de Nueve Comentarios,
colocar cámaras de videos en las calles principales para
monitorear a las personas que pudieran llevar y distribuir Nueve
Comentarios y forzar a los miembros del Partido a asistir a sesiones
de estudio donde deben jurar nuevamente lealtad al PCCh.
Asimismo, el
PCCh también lanzó una nueva campaña para promover
el marxismo, esperando unir a la población bajo su ideología.
La gente ya
no cree, y el PCCh está llegando a su fin
El PCCh ha perseguido
cruelmente a sus ciudadanos por más de medio siglo. Más
de 80 millones de personas fueron asesinadas o murieron por causas
no naturales como consecuencia directa de sus políticas genocidas,
siendo esta cifra 1,5 veces mayor que el total de muertos durante
la Segunda Guerra Mundial. Paradójicamente, todas estas personas
no murieron durante una guerra, sino en tiempos de paz.
En la década
de los 80, la comunidad internacional anticipó y confió
entusiástamente en que la política de apertura del
PCCh traería cambios en China y sembraría las semillas
para la democracia. Desafortunadamente la Masacre en la Plaza Tiananmen,
la persecución a practicantes de Falun Gong, cristianos,
católicos, tibetanos, disidentes y a cualquiera con un punto
de vista independiente demostró todo lo contrario. En los
últimos años, los avances tecnológicos y el
crecimiento económico hicieron suponer nuevamente que se
generarían cambios significativos, pero, por el contrario,
se termina comprobando todo lo contrario.
Hoy, en China
son muy pocos los que creen en el comunismo. La actual ola de renuncias
que, lejos de amenguar, se hace cada vez más masiva, es una
sincera expresión de la voluntad del pueblo a través
de un medio alternativo, en cuanto obviamente no pueden hacerlo
por canales oficiales. Por lo tanto, este movimiento, que todavía
no da signos en la superficie, se está desarrollando como
un cáncer incurable que está desintegrando
a la dictadura comunista desde las propias células.
Pero la mayoría
de los funcionarios chinos ya están concientes del inminente
colapso. Un signo de esto es la notoria tendencia de funcionarios
chinos intentando justificar viajes oficiales innecesarios al extranjero,
pero cuando llegan a otros países cumplen con unos pocos
compromisos protocolares y utilizan la mayor parte del tiempo para
realizar cuestiones personales como inversiones y compras de viviendas
o terrenos. Esto se vio claramente en Argentina en la visita en
diciembre del año pasado del alto funcionario Luo Gan Secretario
del Comité Central del PCCh-, quien vino casi de incógnito
y pasó la mayoría del tiempo en el interior del país
por motivos personales relacionados con la compra de terrenos y
minería. Fuentes en el gobierno del PCCh y analistas de China
opinan que muchos funcionarios chinos están intentando asegurar
su futuro tras la caída del PCCh.
El creciente
número de renuncias al partido nos lleva a comparar la situación
actual en China con la que reinaba en la víspera de la caída
del Muro de Berlín en Alemania del Este y el principio de
la desintegración de la Cortina de Hierro bajo la ex dictadura
soviética. El mundo hoy debe plantearse cómo encarar
la cuestión del tan cercano colapso de la dictadura comunista
china y cómo posicionarse correctamente en relación
con la próxima gran potencia para asegurar una transición
sin sobresaltos hacia una sociedad libre del comunismo.
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