Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 

PLANES EN MARCHA PARA INICIAR
CONSTRUCCION DE LA PRIMERA
FABRICA DE FUSILES KALASHNIKOV
EN VENEZUELA




Los Tiempos

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José F. Sánchez
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones

La Nueva Cuba
Junio 19, 2006




El presidente Hugo Chávez planea comenzar la construcción de la primera fábrica Kalashnikov en el hemisferio occidental, sembrando temores de que podría comenzar a armar a los revolucionarios de América Latina con miles de los legendarios fusiles de asalto rusos.

Chávez niega que tenga tales intenciones, asegurando que su gobierno compró 100.000 fusiles de asalto AK-103 de fabricación rusa y una licencia para fabricar los Kalashnikov, para defender su país del "más poderoso imperio de la historia", dijo en alusión a Estados Unidos.

Su opositores son escépticos ante las incesantes acusaciones de Chávez respecto a una inminente invasión de Washington.

Muchos sospechan que el ex teniente coronel planea utilizar la fábrica de Kalashnikov, cuya instalación anunció la semana pasada, para proveer armas a su aliados allende fronteras, entre ellos Cuba y Bolivia, al tiempo que forja una alianza militar contra Washington.

"Nuestro presidente siempre ha tenido una mentalidad de guerra, pero ahora parece que esta mentalidad se ha convertido en una misión que fácilmente podría extender a otras partes de América Latina", afirma William Ojeda, que planea enfrentar a Chávez en las elecciones de diciembre.

La administración del presidente George W. Bush también está preocupada.

El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Sean McCormack, dijo el viernes que Venezuela parece estar en el medio del "desarrollo de una capacidad militar que supera las necesidades de un país de ese tamaño y de la naturaleza de las amenazas en esa región".

"No estoy seguro para qué (Venezuela) puede necesitar ahora una fábrica", señaló McCormack, tras referir la compra de los 100.000 fusiles.

Los primeros 30.000 Kalashnikovs están Venezuela, mientras el resto llegará antes de finalizar el año.

Chávez ha asegurado que "correrá sangre venezolana" si Estados Unidos invade Cuba o Bolivia, pero el líder, que se ve a sí mismo como un nuevo Simón Bolívar, nunca ha afirmado que Venezuela proveerá las armas.

El mandatario ha prestado, sin embargo, un helicóptero y pilotos al presidente de Bolivia, Evo Morales, para transportarlo durante la campaña para la elección de una asamblea constituyente en julio.

"Si el presidente dice que mandaría venezolanos a defender otros países de América Latina, nadie debe dudar que es capaz de mandar armas como parte de su visión anti-imperialista," asegura Ojeda.

Apunta que Morales se refirió esta semana a Chávez como "mi comandante", durante la conmemoración del 78 aniversario del nacimiento del legendario líder revolucionario Ernesto "Che" Guevara.

Chávez niega vehementemente que la reciente adquisición de equipo militar --estimada en 2,7 miles de millones de dólares-- constituya un incremento del potencial bélico o que él represente una amenaza a la estabilidad regional, como aseguran autoridades de Estados Unidos.

Los asesores militares del mandatario argumentan que Venezuela necesita fusiles de asalto nuevos para sustituir armas obsoletas como los fusiles de asalto FAL de fabricación belga, y para tener suficiente armamento para unos 2 millones de reservistas.

El general Alberto Muller, asesor de Chávez, comenta que la capacidad de fabricación anual de la fábrica Kalashnikov, que deberá comenzar a construirse dentro de cinco años, alcanzará entre 20.000 y 30.000 fusiles.

Hoy, los Kalashnikov se fabrican en una docena de naciones. Las usan las fuerzas armadas de más de 50 países, así como grupos militantes de Afghanistan o Somalia.

"Hasta ahora no tenemos ningún proyecto de exportación porque las necesidades internas son tan grandes... primero tenemos que cubrir el mercado interno", dijo Muller.

Sus adversarios afirman que Chávez podría intentar enviar armas y municiones a los rebeldes izquierdistas de Colombia. Pero analistas argumentan que la corrupción dentro de una fuerza armada no muy bien pagada es más probable.

"Colombia ciertamente estará preocupada por la fábrica de municiones que se construirán en Venezuela", aseguró Anna Gilmour, experta en defensa latinoamericana en el londinense Grupo de Información Jane.

A diferencia de los fusiles de asalto, la falta de números de serie en las municiones no permite que puedan rastrearse.

Se suma además las preocupaciones respecto a los recién armados cuerpos civiles de Venezuela.

"Entiendo que los fusiles serán desviados a las nuevas milicias civiles, entonces será extremadamente difícil rastrearlos, y probablemente entrarán en el mercado gris inmediatamente", asegura Gilmour.

Las autoridades militares aseguran que estrictos controles, incluyendo la inscripción de los códigos seriales en cada fusil, evitará que sean robados o vendidos.

Venezuela está comprando además 15 helicópteros rusos por unos 200 millones de dólares. Las autoridades de Estados Unidos también están preocupados por el anuncio de la semana pasada de Chávez que comprará aviones de combates rusos Sukhoi este año.

McCormack puntualizó que Washington pedirá a Rusia reconsiderar las transacciones.

Después de entregar personalmente los nuevos Kalashnikov a los soldados el miércoles, Chávez les dijo radiante que Venezuela estaba desafiando exitosamente a Washington.

"Con este acto de hoy estamos derrotando la pretensión hegemónica imperialista del gobierno de los Estados Unidos", señaló Chávez. "No pelo (fallo) con este fusil", añadió.

 



 

 





 

 

 











 


 


 








 

 


 




 


 

 

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