Antonio M. Rivera
 
Evi Jimenez
 
 
 

ESTUDIANTES CHINOS EN PEKIN
DESARMADADOS E INDEFENSOS
FUERON ASESINADOS FRIA Y CALCULADAMENTE
POR LA DICTADURA COMUNISTA


EN EL 17 ANIVERSARIO
DE LA MASACRE DE TIANANMEN
VICTIMAS SIGUEN EXIGIENDO JUSTICIA
LIBERTAD Y DEMOCRACIA


(1989-2006)









EFE
Beijing
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Celso Sarduy Agüero
Jefe de Buró
Cono Sur/Sudamérica
Dept. de Investigaciones

La Nueva Cuba
Junio 4, 2006




Las víctimas de Tiananmen siguen pidiendo justicia por la matanza de estudiantes en esa plaza pequinesa, de la que hoy se cumplen 17 años, mientras la prensa china sigue manteniendo un silencio sin fisuras.

'Hoy todo ha cambiado, pero no vamos a olvidar Tiananmen', declaró a Efe Qi Zhiyong, activista de 50 años que perdió su pierna izquierda en la plaza cuando el Ejército cargó contra los estudiantes, tras dos meses de protestas para exigir libertades.

Qi era entonces un obrero que, como otros millones en toda China, simpatizó con las peticiones de los estudiantes: acabar con la corrupción de los políticos comunistas y exigir más libertades, dos problemas que perviven en la boyante China actual.

'Como habían puesto una 'estatua de la Democracia' y trabajaba cerca de la zona, me acerqué a verla, como otros. Pasé por Tiananmen a las once de la noche, había todavía muchos estudiantes acampados'.

Era el 3 de junio de 1989, las tropas ya habían disparado contra los estudiantes que se apostaron en el puente de Muxidi (cuatro kilómetros al oeste de Tiananmen) para frenar la entrada de los tanques: fue allí donde murió la mayoría.

Ya en la madrugada del día 4, el Ejército de Liberación Popular había rodeado la gigantesca plaza, en la que quedaban unos miles de estudiantes después de que la Ley Marcial el 19 de mayo disuadiera a la mayoría.

'Cuando empezaron los disparos tuve miedo, fue un caos. Me dispararon frente a la puerta de Xihua, en ambas piernas. Era la una de la madrugada, me llevaron al hospital de urgencias de Hepingmen.

Había mucha gente y tuve que quedarme en la calle'.

Qi perdió su trabajo y su familia, y hoy sigue luchando por los derechos humanos en China, lo que le cuesta frecuentes detenciones.

La organización Madres de Tiananmen agrupa a 126 familiares que reclaman 184 vidas. Mantienen su lucha a pesar del control estricto al que están sometidos y de que el país entero ha preferido olvidar Tiananmen. Hoy se reunirán en el cementerio pequinés de Wanan.

'Podemos esperar, pero no vamos a abandonar nuestra posición. La vida de nuestros hijos no se puede pagar con dinero', declaró a Efe Jiang Peikun, esposo de Ding Zilin, la líder del grupo. Su único hijo acababa de cumplir 17 años cuando murió en Muxidi.

En abril, el gobierno de Sichuan (suroeste) ofreció por primera vez a una de las familias dinero por la muerte de su hijo, una solución que demuestra un cambio de actitud, aunque le exigió renunciar a la demanda penal contra el Estado.

'Obviamente, el 'subsidio de vida' (no compensación) ha sido autorizado por las altas esferas. Me parece que el Gobierno está experimentando si con esa fórmula puede resolver el problema. La mayoría no la aceptamos', dijo Jiang, que reclama la exención de condiciones políticas en ese acuerdo.

Las Madres piden una compensación civil al Estado y poner en marcha una querella penal que castigue al responsable, lo que alumbraría una cifra de muertos 'oficial' (que según los informes más precisos de entonces sería de unas 400 personas) y llevaría quizás a la inculpación del ex primer ministro Li Peng.

Pero el Gobierno chino sigue sin reconocer su responsabilidad en la matanza y sostiene que fue necesaria para evitar una revolución que habría dado al traste con la reforma económica, una justificación que muchos chinos repiten.

'China sigue manteniendo la misma postura de siempre sobre el incidente político que tuvo lugar en el siglo pasado', reiteró el portavoz de Exteriores Liu Jianchao en una rueda de prensa esta semana.

A pesar de que los más jóvenes desconocen lo que sucedió aquella noche y su única transgresión consiste en escuchar música pop, el Gobierno comunista, temeroso de perder su poder mediante una protesta como la del 89, que lo puso en jaque, mantiene un férreo control mediático y fáctico sobre todo lo relacionado con Tiananmen.

Cortes en la televisión e internet son la prueba. Nadie acudió anoche a recordar a los muertos en el puente de Muxidi, nadie a la plaza de Tiananmen: sólo la multitud de vehículos de seguridad y patrullas circulando recordaban que hace 17 años la Puerta de la Paz Celestial ('Tian An Men') se cubrió de sangre.

 

 


 

 











 


 


 








 

 


 




 


 

 

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