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JOVENES
CUBANOS
SUEÑAN CON UN FUTURO DIFERENTE
"No encontramos espacios donde aflore el debate.
En la esfera universitaria,
todos los intentos de abrir espacios de crítica
se han frustrado, sencillamente porque las autoridades
no quieren que haya debate",
aseguró un estudiante.
Infobae
Argentina
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José F. Sánchez
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Septiembre 4, 2006
Los sectores juveniles que habitan en La Habana sueñan con
una apertura económica antes de un cambio político.
El temor por expresar sus ideas es moneda corriente, pero sus sueños
se dejan conocer
La dura
situación que se vive en Cuba lleva a los más jóvenes
a soñar con un futuro diferente. Esperan una apertura
económica antes de un cambio político. Sus ideales
son acallados por el miedo pero sus expresiones artísticas
se dejan filtrar.
"Si me
preguntas de béisbol, no paro, pero del hombre no voy a hablar.
¡Qué va!", se disculpó un joven negro del
barrio Centro Habana cuando fue interrogado por el cronista del
diario La Nación.
La necesidad
de conquistar a la juventud cubana es bien sabida por las autoridades.
Felipe Pérez Roque, el ministro de Relaciones Exteriores,
reconoció la importancia de recuperar la confianza de dos
millones y medio de jóvenes.
Ante la poca
respuesta de la Universidad a brindar un espacio libre para el enfrentamiento
de ideas, se debieron buscar otros caminos.
"No
encontramos espacios donde aflore el debate. En la esfera universitaria,
todos los intentos de abrir espacios de crítica se han frustrado,
sencillamente porque las autoridades no quieren que haya debate",
aseguró un estudiante.
El Alamar, una
ciudad dormitorio de las afueras de La Habana creó un movimiento
alternativo que generó distintas propuestas artísticas
al margen del sistema. En ese contexto se organizaron los primeros
festivales de rap. Desde fines de los años 90, varios grupos
de jóvenes tomaron la calle para realizar sus actividades
creativas, como recitales de poesía, teatro y música.
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