|
Entrevista
al abogado invidente
Juan Carlos González Leiva
AFIRMA LIDER OPOSITOR
QUE LA REPRESION
ES TAN ALARMANTE
QUE YA DESPUNTA EN OLA REPRESIVA
Por Tania Maceda Guerra
Ciego de Avila
Cubanet
Infosearch:
José F. Sánchez
Analista
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Diciembre 20, 2006
Juan
Carlos González Leiva, ex preso político y de conciencia,
presidente de la Fundación Cubana de Derechos Humanos, ofreció
declaraciones sobre el recrudecimiento de la represión en
Cuba a partir del 31 de julio, fecha en que se produce el traspaso
de poder de forma temporal, según los voceros del régimen,
a Raúl Castro Ruz.
P: Le he
escuchado decir que la represión ha aumentado en Cuba a partir
del 31 de julio. ¿Por qué?
R: Ciertamente,
la represión se ha recrudecido a partir de la sucesión
de poder realizada por Fidel Castro a favor de su hermano Raúl
el 31 de julio pasado. Muchas personas y gobiernos esperaban y aún
esperan aperturas del hermano de Fidel pero yo nunca esperé
nada de esto y por el contrario, temo que ocurra en nuestro país
lo mismo que sucedió cuando murió el sabio rey de
Israel Salomón y le siguió en el trono su hijo Roboán.
Hay hechos concretos
que apuntan hacia una política contraproducente y perjudicial
para todos y aun para la propia cúpula de poder. Los escasos
resquicios económicos de supervivencia tolerados por Fidel
Castro están siendo segados por su hermano.
Por ejemplo,
en el mes de septiembre se dio la contraorden de la venta forzosa
al gobierno del ganado vacuno de los pequeños campesinos.
A principio del llamado Periodo Especial el gobierno cubano autorizó
la entrega de tierras y la compra de ganado vacuno a estos campesinos.
La mayoría de ellos, desnudos y descalzos, se mudaron hacia
terrenos inhóspitos, baldíos y cubiertos de marabú.
Allí, carentes de recursos económicos y medios de
trabajos, levantaron su pequeña hacienda, logrando acumular
hasta 40 y 50 cabezas de ganado. El retroceso incluye en muchos
casos también las tierras. Esto implica que los campesinos
regresarán a las ciudades y poblados a morirse de hambre
y que dejarán de alimentar a los vecindarios con la venta
de sus quesos, leche, carneros, cerdos y vianda.
Otro absurdo
incrementado es la persecución feroz contra los "bicitaxistas"
(personas que efectúan pasajes en bicicletas adaptadas para
este fin), lo mismo ocurre con los viejos y discapacitados vendedores
de limones, frutas y bisuterías que son multados, apaleados
y arrestados en la vía pública por la policía
nacional.
La disidencia
es un largo capítulo que no requiere una exhaustiva explicación.
En los días inmediatos al anuncio de la enfermedad de Fidel
Castro hubo reuniones en todas las cuadras de los Comités
de Defensa de la Revolución y los líderes principales
dijeron a la población que le romperían la cabeza
a cualquiera que abriera la boca para criticar al gobierno. Tan
sólo en los meses de octubre y noviembre, 14 disidentes han
sido condenados a privación de libertad por los tribunales
penales de la provincia de Camagüey. Entre ellos 4 bibliotecarios
independientes y varias decenas de viviendas fueron allanadas, revolcadas
y las bibliotecas totalmente destruidas. Todavía el arma
fundamental del terror gubernamental es el acto de repudio: a veces
son fiestas de odio y desprecio en la vía pública,
pero cuando no logran causar el efecto deseado, entonces se acude
con furia a la violencia. El 10 de octubre pasado Orestes Suárez
y su esposa Nancy fueron apaleados salvajemente por varios atletas
con técnicas marciales. A Nancy la arrastraron por los pelos
en un pedregal y luego le quemaron los senos con ceniza caliente
de cigarro. Es imposible citar aquí la lista de casos similares,
basta recordar las palizas dadas recientemente a la disidente embarazada
María Antonia, del Movimiento Femenino Marta Abreu, y al
periodista independiente Oscar Sánchez Madan.
P: ¿Puede
mencionar otros hechos concretos?
R: Claro que
sí, hace 3 ó 4 años el gobierno por primera
vez puso teléfonos en las prisiones permitiendo a los reclusos
comunicarse hacia el exterior de los centros penitenciarios. En
ese entonces existía solamente una limitación que
tenía que ver con la cantidad de tiempo que podían
consumir. Sin embargo, en la actualidad numerosos presos políticos
y de conciencia están confrontando el acoso y la prohibición
de hablar por teléfono y les han dicho tajantemente que "el
teléfono es para comunicarse con su familia, dígase
su mamá o su esposa'. A Juan Carlos Herrera Acosta, en la
prisión de máximo rigor Kilo 8, le dieron una pateadura
porque insistió en que el teléfono es algo a lo que
tienen derechos los presos. En la misma situación se encuentran,
entre otros, los presos de conciencia José Daniel Ferrer
García, Jorge Luis García Pérez, "Antúnez"
y Normando Hernández González.
Un hecho resucitado
en los últimos meses es la agresión física
a los presos políticos y las torturas por reclusos comunes
que reciben mandatos y prebendas de la Seguridad del Estado.
La prensa independiente
no puede estar más acosada.
Dos hechos dicen
bastante de los cuales soy testigo presencial: el profesor Reinaldo
Cosano Alen, de 63 años, ha sido obligado mediante sentencia
judicial a trabajo correccional sin internamiento bajo amenazas
de cárcel por ejercer el periodismo independiente. El lunes
4 de diciembre fue encarcelado el periodista independiente Ahmed
Rodríguez Albacia, quien fue trasladado para los calabozos
de 100 y Aldabó. Su vivienda fue registrada, los militares
se llevaron su computadora, un fax, dos radios, una cámara
de video, así como otros medios y documentos. Permaneció
9 días bajo interrogatorios hasta de 6 horas.
Otro periodista
fue sancionado a 4 años de privación de libertad tan
sólo 24 horas después. Se trata de Raimundo Perdigón
Brito, quien fue acusado por la Seguridad de Estado por peligrosidad
social predelictiva y ese mismo día Maura Iset González
Jurquet fue puesta en libertad después de 3 días de
arresto y, según los militares, no puede salir de la localidad,
pues se encuentra bajo investigación policial.
Como la represión
es tan alarmante que ya despunta en una oleada represiva, para acallar
la inquietud internacional el gobierno libera a algunos de los prisioneros
políticos o de conciencia.
P: Muchas
gracias por sus declaraciones.
|