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EL
REGIMEN "ESTUDIA"
FUTURO ECONOMICO DE CUBA
BAJO FIDEL CASTRO
Por Marc Frank
Reuters
La Habana
The
Washington Post
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José Cadenas
Analista
Jefe de Buró
E.U.
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Febrero 8, 2007
Economistas
cubanos estudian cómo mejorar una de las últimas economías
socialistas del mundo, en un debate promovido por el presidente
interino Raúl Castro.
Tras reemplazar
hace seis meses a su hermano Fidel, aquejado por una enfermedad
no revelada, Raúl Castro encargó una serie de estudios
sobre agricultura y propiedad.
El debate se
centra en cómo aumentar la eficiencia de la economía
controlada en un 90 por ciento por el Estado y sacar mejor partido
del creciente ingreso de divisas del comercio exterior.
"Hay consensos
sobre el destino de los cambios: el desarrollo de país, mejor
nivel de vida material y espiritual (...) Lo que no está
claro, lo que no es consensual, son los caminos," dijo el profesor
de economía Evelio Vilarino, experto en China, durante una
conferencia internacional sobre globalización.
Raúl
Castro ha expresado frustración con la burocracia y exigido
respuestas a la decreciente producción de alimentos.
Además,
urgió a la prensa oficial a asumir una actitud más
crítica y autorizó un estudio sobre las relaciones
de la propiedad socialista.
El economista
cubano Amado Nova, un experto en agricultura, dijo que las reformas
introducidas en el sector a comienzos de los '90, cuando las granjas
estatales fueron transformadas en cooperativas de trabajadores y
fueron legalizados los mercados privados, se quedaron a medio camino.
"Hay que
estudiar todo de sistema. Hace falta participación, descentralización.
Hace falta más autonomía en su decisiones y que los
agricultores tengan acceso a comprar insumos en tiendas," dijo
Nova, que participa en un informe sobre el sector agrícola.
Reportes similares
están siendo preparados en otros áreas de la economía.
Muchos expertos
perciben a Raúl Castro, de 75 años, como un hombre
más pragmático que su hermano y creen que podría
aplicar el modelo de China a la economía cubana, controlada
en un 90 por ciento por el Estado.
Pero cuando
se trata de mirar a otros ejemplos, Luis Marcelo Yera, del Instituto
Nacional de Investigaciones Económicas que participa en la
comisión sobre la propiedad socialista, prefiere un proverbio
japonés.
"Podemos
adaptar la mejor experiencia, pero no adoptarla. ¿Entiende
la diferencia?," dijo.
Yera dijo que
la comisión "busca esclarecer el contenido del concepto
de propiedad social en el socialismo, que no es claro porque la
práctica ha demostrado que tiene muchos problemas en el funcionamiento."
MODELO CUBANO
Los ingresos
por comercio exterior casi se duplicaron en los últimos dos
años, gracias, principalmente, a la exportación de
servicios médicos y de otros tipos a Venezuela, sumado a
los precios récord del níquel, uno de los productos
básicos cubanos.
El crecimiento
económico es hoy tres veces superior al registrado durante
los primeros cuatro años de esta década y Cuba va
dejando atrás la crisis desatada por la desintegración
de su ex aliado la Unión Soviética.
Sin embargo,
el Estado ha tenido problemas para invertir los ingresos externos
a través de sus más de 3.000 empresas.
La economía
sufre además de desorganización crónica, mala
contabilidad, baja calidad, escasa disciplina y corrupción.
Osvaldo Martínez,
el jefe de la comisión económica del Parlamento cubano,
dijo a Reuters que el debate sobre la política económica
habría tenido lugar aunque Fidel Castro no estuviera alejado
del poder.
"No hablo
de modelo chino, hablo de modelo cubano, la ruta que sique Cuba
con su posibilidades, sus realidades, sus recursos," dijo Martínez
durante una pausa en una conferencia internacional sobre globalización
en la que fueron también entrevistados los otros economistas.
Algunos economistas
cubanos creen que únicamente la adopción de un modelo
estilo chino, donde las autoridades comunistas han mantenido el
control político pero abrieron la economía, o, como
mínimo, la descentralización y el desarrollo de cooperativas
privadas en sectores no estratégicos, podría mejorar
la producción interna.
Otros insisten
en que cualquier tipo de apertura daría a Estados Unidos,
el enemigo histórico de Cuba, una oportunidad de derrocar
al sistema socialista.
Según
Nova, ese no es el caso de la agricultura.
"A media
que tenemos más producción de alimentos, tenemos más
seguridad alimentaria y somos menos vulnerables," dijo.
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