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EL
PUNTO DE VISTA MARXISTA
En
una entrevista
el teórico marxista estadounidense
James Petras, pasa balance
a la nueva izquierda latinoamericana
¿LA IZQUIERDA, ES LA IZQUIERDA?
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CUBA
Y VENEZUELA
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La
izquierda "pragmática"
sólo está en el poder en Cuba y Venezuela, que
han tenido un estado de bienestar social,
una economía mixta y una posición critica al imperialismo
norteamericano... |
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BRASIL
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Petras
descalifica a Lula, como socialista ("apoya la privatización,
rechaza la reforma agraria, está financiando las grandes
plantaciones de soja de agroexportadores."). |
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CHILE
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Llama
al Partido Socialista de Bachelet (en Chile) "los capos
del libre comercio con Estados Unidos..." |
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URUGUAY
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Afirma
que ese es un gobierno puramente liberal. Acusa a Tabaré
Vázquez de colaborar con los burgueses y la derecha. |
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BOLIVIA
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De Evo Morales: "subordina la lucha de masas a sus aspiraciones
de ser presidente..." |
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ECUADOR
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Sobre
Correa de Ecuador: Yo no confío demasiado en (el
presidente Rafael) Correa. Es como un cangrejo..." |
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NICARAGUA
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"Señala
a Daniel Ortega como aliado con los contras y con el Obispo
Ovando, el más reaccionario del mundo..." |
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EL
SALVADOR
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"El
farabundismo (Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional/ FMLN) bajó las armas y entraron al Parlamento,
para aprobar leyes antisindicales que facilitan el despido de
obreros." |
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Entrevista con James Petras:
Escrito por Perla Franco
Claridad
Puerto Rico
Archivos:
Dept de Investigaciones
La Nueva Cuba
Marzo 23, 2007
Se autodefine
como marxista heterodoxo. Prefiere combinar el conocimiento de la
historia, la cultura, los conflictos de clases y la política.
Pero más allá, le interesa la fortaleza que genera
la solidaridad entre los seres humanos. Cree que el intercambio
humano es lo que da fortaleza para seguir adelante en la lucha ideológica,
sobre todo en estos tiempos en que el mercado, la globalización
y el neoliberalismo intentan acabar con los que menos tienen. Siente
satisfacción al reconocer que más allá de la
lucha política el compartir detalles comunes de todos, alegrías,
y por qué no, fiestas y hasta uno que otro trago de vez en
cuando, ayuda a fortalecer el arduo camino que representa la lucha
por la justicia social.
Eso es
importante porque a veces nos sentimos cansados de la lucha política
ideológica y cuando uno se mira en el espejo dice: debemos
continuar; y uno recuerda las luchas y personas con quien
uno estaba compartiendo victorias y derrotas y eso fortalece el
sentido de continuar en la lucha.
Habla James
Petras, un sociólogo nacido en Boston, hijo de inmigrantes
griegos. Gran conocedor de las luchas sociales en todo el mundo,
testigo de desigualdades sociales y de los efectos nefastos del
capitalismo y el imperialismo. Conoce el palpitar de la América
Latina desde los grupos de base y las luchas populares. Con él
conversamos en entrevista exclusiva cuando llegó a Puerto
Rico recientemente a dictar varias conferencias bajo el tema El
futuro de las relaciones de América Latina y los Estados
Unidos. De él escuchamos controvertibles opiniones sobre
los nuevos gobiernos de América Latina, la lucha de clases,
las luchas populares, los liberales confundidos con izquierdistas
y el futuro de las políticas neoliberales en la región
y, por supuesto, su impresión de Puerto Rico.
Usted tiene una visión muy crítica de los nuevos
gobiernos de América Latina que algunos han catalogado entre
izquierdas radicales y nueva izquierda. ¿Qué cree
de Bachelet en Chile; Correa en Ecuador, Chávez en Venezuela,
Morales en Bolivia, Lula en Brasil, Tabaré en Uruguay; de
la situación de Cuba y de López Obrador en México,
que estuvo cerca de ganar las elecciones como parte de estos nuevos
gobiernos? ¿Cómo visualiza esos nuevos gobiernos?
Creo que
la izquierda ha perdido su papel, ha perdido criterios. Entendemos
la izquierda como una política que aumenta los gastos estatales,
que fortalece el poder del estado en la economía, que rechaza
las prácticas de libre comercio, que aumenta los salarios,
(que emplea) las inversiones públicas en servicios sociales,
que revierte las privatizaciones que perjudican el país,
eso como algunos criterios. Si aplicamos eso, lo que la gente llama
la izquierda, a quién podemos considerarlo así.
(En el
caso de) Lula, éste apoya la privatización, rechaza
la reforma agraria, está financiando las grandes plantaciones
de soja de agroexportadores. ¿En qué sentido es izquierdista
entonces? Uno dice, bueno, porque era un obrero antes, pero hace
30 años. Pero chico, alguien que era sindicalista, que ha
pasado 25 años como funcionario de un partido, que dentro
de ese partido cada vez más se ha derechizado, que ha pactado
con el Fondo Monetario, ¿como podríamos considerarlo
de izquierda por el hecho de que en una época era metalúrgico,
dirigente sindical? La gente cambia, especialmente al entrar a la
lucha electoral. Hay un proceso de resocialización donde
se aprenden nuevos valores.
En el
caso del Partido Socialista de Bachelet (en Chile) no tiene nada,
absolutamente nada que ver con (el ex presidente socialista Salvador)
Allende. (Ahora) son los capos del libre comercio con Estados Unidos.
Mandan tropas a Haití donde masacran al pueblo haitiano,
junto con Lula, con Evo Morales, que tienen tropas en Haití.
¿En qué sentido entonces es esa una política
antiimperialista, si están colaborando con la ocupación
de Norteamérica que derrocó a Aristide?
Yo creo
que la izquierda revolucionaria está presente en varios países:
en las FARC en Colombia, en sectores del Movimiento sin Tierra en
Brasil, sectores sindicales y campesinos en Bolivia que están
exigiendo la expulsión de multinacionales, la nacionalización,
expropiación, porque Morales ha confundido al mundo con su
frase nacionalización pero no expropiación, es un
juego de palabra. Porque nacionalización históricamente
significa la expropiación de una empresa y pasarla de manos
privadas al estado y lo que hace Evo Morales es simplemente aumentar
los impuestos que pagan y han comprado algunas acciones que antes
eran los fondos de pensiones para compartir con los sectores petroleros
y con las grandes transnacionales. No han expropiado ninguna empresa
ni de gas, ni de petróleo y mucho menos entre las grandes
plantaciones y latifundios. Categóricamente dijo que no iba
a expropiar empresas productivas.
¿Cambió Evo Morales de lo que era antes de llegar
al poder y lo que es ahora en el poder?
Primero
cambió cuando se puso a ser electoralista. Porque hay dos
caminos. Aceptó la institucionalidad pero manteniendo un
discurso crítico al capital, a los imperialistas y la derecha.
Después, cuando casi ganó las elecciones presidenciales,
que las perdió por un estrecho margen, se derechizó
más. Empezó a subordinar la lucha de masas a sus aspiraciones
de ser presidente. Eso se empezó a ver con las insurrecciones.
Evo Morales no participó en ninguna de las insurrecciones.
En febrero de 2003 no tomó parte del levantamiento. Mucho
menos en octubre que derrocaron las masas a Sánchez de Losada.
Evo estaba en Ginebra en un congreso de parlamentarios. Volvió
en el último momento cuando la insurrección era exitosa
y utilizó su autoridad para imponer al vicepresidente de
Sánchez de Losada, Carlos Mesa, quien era un liberal. En
la última insurrección que tumbaron a Mesa, a pesar
de la resistencia de Evo Morales, interviene Morales y consigue
que otro liberal, el presidente de la Corte Suprema, (de apellido)
Rodríguez, sea presidente transitorio. Cuando éste
llegó al poder fue más que evidente que era un liberal
progresista bajo mucha presión de las masas. Pero incluso
si quieres, como reformista, Evo lo que dio fue migajas. Por ejemplo,
aumentó el salario mínimo en un 10 por ciento, mientras
que en la campaña electoral dijo que iba a duplicarlo. Los
maestros lo que recibieron fue un aumento real de cinco por ciento.
¿Cómo
ve el caso de Ecuador?
Yo no
confío demasiado en (el presidente Rafael) Correa. Primero,
por los nombramientos de su gabinete. Segundo, porque después
de denunciar la deuda externa, al siguiente día vuelve a
pagarla al Fondo Monetario. Después dice que va a echar la
base norteamericana en Manta, pero dice que al acuerdo todavía
(le quedan) dos años. Es como un cangrejo. Después
dice que va a crear la Constituyente pero, cómo va a montar
la constituyente si los espacios para elegir son los mismos que
las elecciones parlamentarias; es decir, los movimientos sociales
no van a presentar candidatos y va a ser un espacio donde la misma
politiquería electoral va a meter sus candidatos. Y además,
Correa pactó con Lucio Gutiérrez, que era un vende
patria. Entonces, con estos indicadores, debemos mirar con mucha
cautela en vez de decir que forma parte de una nueva ola. Sabemos
que hay movimientos indígenas, sindicalistas, petroleros,
electricistas que apoyan a Correa, pero hay que ver en qué
grado las presiones de estos sectores influyen sobre su política
de gobierno.
¿Es similar el caso en Uruguay?
Ese es
un gobierno puramente liberal. (El presidente) Tabaré Vázquez
y (el ministro de economía) Daniel Astore. Astore desde años
quería colaborar con los partidos burgueses de derecha y
firmaron (con ellos) un contrato en acuerdo con Estados Unidos sobre
garantías de inversión y de comercio.
Creo que
la izquierda pragmática es Cuba y Venezuela, que han tenido
un estado de bienestar social, una economía mixta y una posición
critica al imperialismo norteamericano. Yo lo llamo pragmático
porque ya Cuba ha invitado a España, los israelitas y a medio
mundo que quiera compartir inversiones allí.
¿Se refiere a las empresas de inversión mixta?
Sí.
En lo avícola Cuba está compartida con China, en Turismo
con España, en lo cítrico con Israel, que tiene plantaciones
grandes allí. Incluso el ex jefe de la Mosad (servicio de
inteligencia israelí) es dueño de una plantación
cítrica importante.
Y (refiriéndose
a Chávez) quiere balancear la faja del Orinoco que antes
estaba totalmente bajo Exxon, Texaco, ahora quiere ser su socio,
compartir 50-50 con ellos la exportación de petróleo.
Y fíjate, antes de Chávez el impuesto sobre el petróleo
era dos por ciento. Después de Chávez subieron a 15
por ciento hace tres años. Hace un año lo subió
a 33 por ciento y ahora con su nueva política Chávez
se está preparando para nacionalizar la mitad, compartir
esa explotación del petróleo con las multinacionales.
(Considera eso una progresión positiva). Está volviendo
a aumentar el poder del estado sobre la economía.
¿Es entonces Venezuela el único país que
va hacia la izquierda?
Sí,
creo que es el único. Los demás se quedan con el modelo
neoliberal del pasado, en algunos casos profundizándolo.
En Nicaragua; ¿qué opinión le merece la
vuelta de Daniel Ortega en alianza con la derecha?
Con los
contras de aliados y en la vicepresidencia con el Obispo Ovando,
el más reaccionario y antimujer del mundo, aprobaron una
ley antiaborto peor a la que existía con Somoza y Violeta
Chamorro. Es una ley que incluso prohíbe el aborto en caso
de violación y hasta cuando sea para salvar la vida de la
mujer.
En el caso
de El Salvador, que recientemente celebrara los 15 años de
los acuerdos de paz en medio de una serie crisis social, ¿qué
cree?
Después
que depusieron las armas yo estuve allá conversando con dirigentes
populares y lo que me contaban era que durante la lucha armada los
gobiernos no se atrevían a aprobar legislación antilaboral
porque tenían miedo de que los guerrilleros se juntaran con
los obreros. Pero después que el farabundismo (Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional/ FMLN) bajó
las armas y entraron al Parlamento, han aprobado leyes antisindicales
que facilitan el despido de obreros.
Yo creo
que el farabundismo era un esfuerzo político electoral para
construir un estado de bienestar social, ni más ni menos.
Schafik (Jorge Handall, uno de los líderes del FMLN) me contaba
que no había una perspectiva de socialismo, que había
que modernizar al país, mejorar la productividad y se molestó
cuando yo le pregunté que ante la modernidad de los capitalistas
del país, ¿qué iban a tener frente a ellos;
algunos beneficios sociales? Yo creo que Schafik a final de cuentas
convirtió su discurso radical en un discurso de bienestar
social.
Yo hablaba
con mucha gente que votó por el farabundismo y todavía
están en la espera de ver los cambios que le prometieron.
Todavía están pendientes porque les dicen que (los
del FMLN) no tienen la presidencia (del país), no tienen
mayoría en el Congreso y tienen que esperar no sé
cuantos años, para elegir nuestro gobierno. Mientras,
desde la paz han salido cientos de miles de salvadoreños
del país porque no aguantan más, que los debates parlamentarios
rinden muy poco.
¿Dónde ubicamos a Evo Morales?
Creo que
por las poderosas presiones de masa insurreccionales hay que ver
cómo va a terminar el asunto, porque ya permitió que
la derecha, que estaba muy desprestigiada y debilitada, volviera
a reorganizarse en Santa Cruz. Evo Morales está entre la
insurrección y la reacción. Dice que va a expropiar
empresas si no cumplen con los acuerdos. Luego dice a la oligarquía
que amenaza al separatismo que va a movilizar al pueblo para golpearlos.
Entonces, hay un doble discurso. Primero depende de Europa para
ayuda: Zapatero, Francia. Incluso no tiene ningún problema
con que Estados Unidos todavía esté financiando la
erradicación de coca, aunque han bajado ese financiamiento.
Hubo un momento en que Evo empezó a hablar en contra de la
erradicación de los cocaleros y Estados Unidos se enfadó
y le bajaron el financiamiento. La última cifra que tenía
de ese financiamiento era de unos 40 ó 50 millones porque
era de unos 80 millones pero la bajaron. Y recibe el apoyo de Venezuela,
de los médicos cubanos. Su política es muy ecléctica.
Se quedó en el pacto con los países liberales en el
pacto Andino cuando Chávez renunció porque bajaron
las barreras para las multinacionales norteamericanas y cuando dijo
que eso era un trampolín para los yanquis entrar en Venezuela
renunció.
¿Qué futuro le ve usted a las políticas
neoliberales que efectivamente se han ido aplicando en toda América
Latina de una u otra forma, una manera sutil de abrir más
esa brecha entre ricos y pobres?
Los precios
de materias primas han subido a precios internacionales récord.
Hierro, petróleo, cobre, estaño, plomo han tocado
el techo. Las exportaciones de hojas, de granos, maíz, han
subido al techo, por varias razones. Primero, es que China es un
proceso tan dinámico que ha subido los precios. El níquel,
Cuba tiene ingresos récord por la venta de níquel.
Le están tocando $38,000.00 por tonelada, insólito
en toda la historia. Entonces gobiernos liberales tienen enorme
liquidez ahora, han cosechado grandes ingresos. Eso da por ejemplo
a Kirchner un dinamismo de 8% por año de crecimiento y a
partir de eso puede suavizar algunas de las contradicciones, particularmente
con la pequeña burguesía, en Buenos Aires. Se da esta
política de transacciones y negociaciones, entonces estos
paliativos por la coyuntura internacional se están fusionando
actualmente para bajar la temperatura política en las confrontaciones
con el neoliberalismo que practican estos gobiernos. Algunos practican
con más astucia y otros con menos. Kirchner mucho más
vivo que Lula. Lula ha pasado cinco años de casi estancamiento
a pesar de pagar la deuda externa de doscientos mil millones de
dólares que le entregó a los bancos. Doscientos mil
millones de dólares en poco más de cinco años.
Cuarenta mil millones de dólares por año. Cuando hay
50 a 55 millones de personas bajo la línea de pobreza, con
un estimado conservador, yo creo que mucho más estamos
en una situación en la que el neoliberalismo queda desprestigiado,
incluso el discurso de los practicantes neoliberales es criticar
el neoliberalismo. Daniel Ortega en el Foro Sao Paolo y los demás
critican el neoliberalismo. Pero es un fantasma, cuando están
entregándose las empresas.
Hay mucha
demagogia. Por eso digo, Evo Morales dice que vamos a nacionalizar
y cuando lo analizas en la práctica no hay ninguna expropiación.
¿Qué significa nacionalización? Incluso en
el petróleo, cuando uno examina las privatizaciones que hicieron,
51 por ciento fue a las empresas extranjeras. Los fondos de pensiones
Bolivianas eran dueñas de 49 o 48 por ciento. Cuando llega
al poder Evo Morales transfiere las acciones de los fondos de pensiones
al gobierno. Después compra un cuatro por ciento de las empresas
para tener una asociación compartida pero el cuerpo directivo
de las empresas nacionalizadas sigue en manos de los gerentes de
las transnacionales. Entonces hay muchos problemas de manipulación
del lenguaje, de cosas folclóricas culturales. Evo va al
carnaval, participa. Habla idioma indígena. Lula va al carnaval
y participa. Llora con los niños pobres, etc.
¿Dónde ve entonces la esperanza?
En mi
opinión, hay grandes movimientos de masas en América
Latina que no han sido derrotados. Pero esta gran ola que surgió
entre 1999 a 2003, que tumbó gobiernos en Argentina, los
golpistas en Venezuela, neoliberales en Bolivia, Ecuador, el surgimiento
de los sin tierra en Brasil, esta gran ola está en retroceso
después que subieron estos políticos de centro derecha.
La gente confunde el periodo de los levantamientos populares de
los años 2000-2003 con los gobiernos actuales que aprovecharon
esa coyuntura y disfrazaron la derecha más rancia de Rúa,
de Sánchez de Losada, entre otros, los más podridos
de la vieja derecha, y surgió una derecha más pragmática,
más populista.
Por ejemplo,
Lula tiene un programa de cupones como tiene Estados Unidos aquí
(en Puerto Rico), cupones para los más pobres, unos $30 dólares
al mes para comprar comida, alimentando unos 10 millones de familias
pero no ha generando empleos. Utilizó los mecanismos del
estado para montar una máquina electoral y les dio los resultados
electorales que vimos. Los sectores que más recibieron cupones
fueron los que mayormente votaron por él. Sectores que eran
baluartes de la derecha se fueron con Lula. Pero no hizo reforma
agraria. No aumentó los salarios de los más pobres,
pero sí tienen cupones y sobreviven y sienten aprecio por
el patrón Lula.
¿Sigue estando la esperanza en los movimientos sociales
que usted mencionaba?
Absolutamente.
¿En esa base del pueblo que no está en el poder
en estos momentos, que la reprimen, que la quieren aplastar
?
Sí.
Estuve en Brasil con el sector público, que es el sector
más combativo contra Lula, porque le bajó las pensiones
30%. Incluso los fiscalizadores pagaron mi pasaje. Es el sector
más privilegiado de la administración pública,
pero golpeado por Lula. Y Lula, con mucha demagogia, dice que tiene
el coraje de atacar las pensiones del sector público. Ningún
otro gobierno anterior tenía el coraje de atacarlos. Fíjate
entonces, este sector, quemaron sus tarjetas en una manifestación
en Brasilia y estuve con ellos escuchando, discutiendo, eran gente
socialdemócrata, ellos eran la base de Lula y de repente
están formando una nueva confederación más
clasista.
Y lo mismo
en Argentina, es cierto que Kirchner coactó un sector. Pero
hay muchas huelgas de médicos y muchas huelgas del sector
público, los desocupados están exigiendo. Entonces
la lucha continua no es insurreccional, pero siguen. Tengo un programa
de radio cada semana en Montevideo y allá, a pesar de que
Tabaré Vázquez está invitando a Bush, los sindicalistas,
disidentes y otros sectores populares están montando y presionando
el sindicalismo oficial a participar en una gran marcha en contra
de Bush invitado por su propio gobierno.
También
en Bolivia. Un pueblo con gran conciencia está en la espera.
Defienden a Evo todavía porque odian a los racistas blancos
de Santa Cruz, que tratan no sólo de explotarlos sino de
humillarlos. Entonces defienden a Evo contra la derecha pero también
están presionando y criticando a Evo para arrancar el motor
de cambios. Entonces me invitan al Congreso de Sociólogos
de Bolivia a abrir la conferencia, que saben que mi posición
es muy crítica de Evo Morales. A mí me afecta la altura
entonces envié mi ponencia para que alguien la leyera en
la inauguración.
Lo mismo
pasa en Ecuador. Lo que estoy diciendo es que la gente con quien
tal vez no están completamente de acuerdo en algunas cosas
pero están abierto a dialogar, los dirigentes indígenas
Cholangas, otras personas en la industria petrolera, sindicatos,
me invitan, no son ciento por ciento comprometidos. Correa para
ellos es un instrumento para montar la lucha.
A pesar
del retroceso desde el periodo anterior, ningún movimiento
social de éstos ha sufrido una derrota histórica,
quiero decir una derrota que desarticule su tejido. Ninguno. Ni
Argentina, ni Brasil, ni en Bolivia, ni en Ecuador. Están
intactos y en el momento que empieza el retroceso profundo, ya van
a lanzarse otra vez. Yo confío más en los movimientos
sin ser muy aséptico con cualquier líder. A algunos
los apoyo y critico, pero mantengo una visión de que el proceso
puede avanzar más con mayor energía.
Yo por
ejemplo apoyo a Chávez en las medidas positivas pero falta
mucho. Hay mucha corrupción y él reconoce la corrupción
en los partidos que lo apoyan. Por eso quiere formar un nuevo partido
,
quiere una nueva dinámica. En eso creo que es correcto y
apoyo toda la política exterior de Chávez en relación
con Irak, Irán, Puerto Rico, Haití. Pero él
solo apoyó a Haití, sólo Chávez atacó
la invasión de Haití. Los demás supuestamente
izquierdistas, pregúntale a esta gente qué dicen.
¿Por qué están masacrando haitianos? ¿Por
qué no dicen que el mando está en manos de brasileños?
¿Que el oficial político de Naciones Unidas Gabriel
Valdez, es chileno de Bachelet? ¿Y por qué Bachelet
está machacando los mapuches en el sur de Chile, presos políticos?
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