CUBA
EN UN "PERIODO ESPECIAL"
CASTRISMO "LIGHT"
Diario de Yucatán
México
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Dago Torres
Dept de Investigaciones
La Nueva Cuba
Julio 31, 2007
Las inevitables
promesas de mejoría económica, la autocrítica
relativa de algunos métodos y deficiencias del sistema comunista
y una renovada oferta de diálogo a Estados Unidos después
del presidente Bush han dado la impresión en Cuba de que
Raúl Castro -de 76 años- mantiene reforzado el liderazgo
prestado que asumiera con ocasión de la grave enfermedad
de su hermano Fidel, un año ya fuera del estrellato político.
El ritual discurso en el aniversario del comienzo de la revolución
-la ocasión habitual de
Fidel Castro para despacharse durante horas ante un enfervorizado
auditorio- ha tenido esta vez, en boca del presidente en funciones,
un carácter menos doctrinario y más apegado a la cruda
realidad de un país donde los salarios mensuales siguen rondando
los 20 dólares.
Cuando se produjo
el relevo cubano, junto a una avalancha de rumores, presunciones
y deseos de que el fin del líder comunista fuera próximo
e inevitable, se montó la expectativa internacional, sin
base alguna, de que había comenzado una transición
que era también apertura política.
El mensaje de
Raúl Castro el jueves, pese a su tono alejado de las
imaginativas soflamas de su hermano convaleciente, no contribuye
a fundamentar esa expectativa: Cuba, ha dicho, sigue en el "periodo
especial" que siguió a la desintegración soviética;
ha de ncrementar la productividad para poder comer más; y
si aumenta la inversión extranjera, será manteniendo
el predominio de la propiedad socialista.
Hoy, a un año
del segundo Castro en el poder, hay división de opiniones
entre los que ven la botella medio llena, porque valoran cierta
agilización en los controles de la economía y creen
que el golpe de timón está al caer, y los que la ven
medio vacía, porque en el terreno puramente político
no ha ocurrido nada digno de mención.
Lo cierto es
que con la ayuda de la Venezuela de Hugo Chávez y los créditos
de China, la economía cubana se ha estabilizado en su precariedad
rigurosa.
Y sobre ese
repunte, modesto pero alentador, se especula en la propia isla con
que el próximo movimiento de Raúl podría ser
el reconocimiento al campesinado de alguna capacidad de explotación
privada de la tierra, aunque reteniendo siempre el Estado la propiedad
última del suelo.
Fidel Castro,
el gran ausente, que aun físicamente limitado no puede estar
tanto tiempo sin acaparar los focos de la adulación y del
folclor político, ha dado en los últimos meses en
fabricarse una nueva personalidad, llenando las páginas de
Granma con sus comentarios, reflexiones y soliloquios.
Pero la cuestión
fundamental sigue siendo si sus sucesores tendrán la oportunidad
de abrir de nuevo Cuba a la democracia.
Si Raúl
Castro no aprovecha esa coyuntura, aunque sea a paso de tortuga,
el pueblo un día se lo demandará.- Madrid, España
(servicio de El País).
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