Un alto funcionario del régimen ha admitido que la mayoría
del software utilizado en Cuba es pirata, y culpa de ello al embargo
estadounidense ya que alegadamente el mismo impide que el Gobierno
comunista adquiera los programas originales.
Consultado
sobre el porcentaje de software que es utilizado en Cuba sin licencias,
Roberto del Puerto, director de la estatal Oficina para la Informatización,
dijo: "Yo diría que todo. Es muy poquito lo que
viene oficialmente."
"No
diría que es exactamente ilegal, porque no hay una opción
real de venta a Cuba. Si la hubiera y nosotros no la usáramos
y copiáramos ilegal, ahí si," dijo el funcionario
a Reuters.
"Existen
posibilidades de adquirir esas copias muchas veces a través
de otros países y utilizarlas acá en el país,
donde se reproducen," dijo al final de la conferencia.
Su
presentación a periodistas fue hecha usando un programa
del gigante estadounidense Microsoft y sobre una pantalla marca
3M, también de Estados Unidos.
La ley estadounidense
prohíbe exportar a Cuba equipos que tengan más de
un 10 por ciento de sus componentes fabricados en Estados Unidos.
Del Puerto
dijo que, debido al embargo, Cuba se ve forzada a adquirir programas
y equipos fuera de Estados Unidos, lo que los encarece en un rango
de entre un 10 y un 15 por ciento.
El Gobierno
cubano promueve el uso del sistema operativo gratuito Linux como
alternativa a los productos de Microsoft.
En su presentación,
Del Puerto alegó que las sanciones limitan también
el acceso a internet.
Cuba, explicó,
gasta 8,8 millones de dólares anuales en conectarse
a la red a través de un enlace satelital.
"Si
lo hiciéramos mediante la fibra óptica estaría
alrededor de unos 6 millones de dólares" dijo.
Los cables
de fibra óptica pasan a pocos kilómetros de
las costas cubanas, pero están fuera del alcance de la
isla por sus contratos con firmas estadounidenses.
Sin embargo, en el 2004, Judi McLeod, Editor de Canada Free Press
en un artículo titulado: "¿LA
CUBA LIBRE DE TERESA HEINZ-KERRY?" exponía
cómo el régimen cubano obtenía conexiones
a la Internet.
"El Tío Sam rompió oficialmente relaciones con la Habana
bajo el Acta de Comercio con el Enemigo de 1961. No así Teresa
Heinz-Kerry, quien en 1991, usando una conección canadiense financiada
por su Fundación Tides, enlazó al país comunista con la red mundial
de la Internet. Esto ocurrió cuando la compañía con base en
Toronto Web/Nirv, filial canadiense del Instituto de Comunicación
Global ( IGC, por sus siglas en inglés ), y su rama la Asociación
para el Progreso en las Comunicaciones ( APC ), enlazaron a
la Habana con Sprint en los EE.UU. utilizando un cable submarino
de 64 KBPS. De esa manera quedaban conectados los cubanos
con La Superautopista de la Información....
... " La conexión de Cuba a la Internet se inició en 1991 dirigida
por la filial de la APC, la NGO Web de Canada, precursora de la
Web/Nirv. "Creamos un túnel informático a través del embargo
americano," expresó Mark Surman, un antíguo técnico de Web
Networks. "Nuestras computadoras realizarían una llamada de larga
distancia al Centro Cubano de Intercambio Automatizado (CENIAI)
unas tres veces al día para entregar y recoger correo eletrónico.
Esto es conocido como sistema de almacenamiento y entrega. Luego
este tráfico se canaliza al resto de la Internet. Cuando Cuba
reemplazó a los canadienses como los proveedores del acceso a
la Internet a la isla, el gobierno de Fidel Castro se convirtió
en el velador del acceso y del contenido de la información. La
Fundación Tides es una organización benéfica.
Se estima
que Cuba tiene hoy alrededor de 380.000 computadoras, pero oficialmente
sólo unos 219.000 cubanos tendrían "acceso"
a la red, en la mayoría de los casos a través
de una intranet que permite consultar sólo páginas
domésticas.
Pero según
la Unión Internacional de Telecomunicaciones, a la que
Cuba pertenece, la isla tenía 190.000 usuarios de internet
o 1,7 por cada 100 habitantes en el 2005, la tasa más baja
de América Latina y el Caribe.